Al volver a asomarse, su voz sonaba congestionada:
—Ya mero, mamá. En cuanto termine un proyecto importante que traigo acá, tomo un vuelo para ir a verlas.
Amaya ya tenía los ojos aguados; se cubrió el rostro tratando de frenar las lágrimas que amenazaban con salir, y le costó un buen esfuerzo recuperar la compostura.
Con los ojos llorosos, se asomó a la cámara y forzó una enorme sonrisa mostrando los dientes:
—¡Apúrate entonces, hermano! Mamá y yo ya no aguantamos las ganas de verte. Ah, y muchas gracias por el coche y por los dos salvavidas que me mandaste al trabajo.
—Últimamente ando con todo, me imagino que ya te enteraste, ¿verdad?
El hombre ya no mostró la cara en la pantalla, pero su tono protector se escuchó fuerte y claro:
—Sí, ya me dijeron. Muy bien hecho.
—Las dos le han batallado mucho estos años. De ahora en adelante, yo las voy a respaldar. Nadie más se volverá a pasar de listo con ustedes.
Amaya asintió con fuerza, incapaz de seguir conteniendo el llanto.
A su lado, Beatriz también tenía los ojos cristalinos, pero se aguantaba estoica para no derramar una sola gota.
—Cuídate mucho por allá, aquí te esperamos —le encargó Beatriz.
Tragándose la enorme nostalgia que la inundaba, se despidió y cortó la llamada.
Amaya se secó rápido las lágrimas, encendió el motor y llevó a su madre a dar la vuelta para presumir el carro por todo Solsepia. Dieron un buen paseo antes de regresar a casa, felices de la vida.
***
La noticia de que un exclusivo Maserati circulaba por las calles de Solsepia, conducido además por una despampanante mujer de cabello corto, corrió como la pólvora.
Cientos de aficionados a los autos le tomaron fotos y videos. En cuestión de días, Amaya se volvió viral en redes, convirtiéndose en la envidia de todas las mujeres del internet.
Vera, que llevaba un buen rato encerrada en su casa, por fin reunió ánimos para revisar su celular.
Lo primero que le saltó al abrir la pantalla fueron los videos de Amaya manejando el Maserati, que inundaban Instagram.
Sintió que la sangre le hervía.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta