Julio no se atrevió a replicar y se hizo a un lado apresuradamente para hacer las llamadas.
Antes de que Diego terminara su taza de café, Julio ya se había comunicado con las tres inmobiliarias. Volvió ante Diego sudando frío y con evidente nerviosismo para darle el reporte:
—Señor Muñoz... acabo de avisarles a todos, pe... pero...
Diego lo fulminó con la mirada:
—¡Ve al grano!
—Me dijeron que los contratos ya pasaron por todo el proceso, que la alianza ya es un hecho y que la ceremonia de mañana es puro trámite. Además, dijeron que...
A Diego le palpitaban las sienes:
—¿Qué más dijeron?
Julio sudaba a mares, y las piernas le temblaban ligeramente:
—Dijeron que si usted se opone rotundamente, prefieren que les cancelen su membresía en la Asociación Inmobiliaria antes que perder el trato con Estudio Eje.
—Según ellos, los planos de Estudio Eje tienen una calidad superior que toda la industria reconoce. Dijeron que colaborar con ellos es un honor y que por nada del mundo dejarían pasar una oportunidad de firmar a largo plazo.
Diego se quedó completamente estupefacto.
Se hizo un silencio absoluto en la oficina, mientras él procesaba el golpe.
Nunca se imaginó que los presidentes de esas tres inmobiliarias, que hace poco lo llamaban amigo y juraban lealtad y cooperación, le darían la espalda tan rápido, prefiriendo perder su lugar en la asociación con tal de trabajar con Estudio Eje.
¿Entonces, para ellos su autoridad ya no valía nada frente a Romeo?
Que Amaya se hubiera vuelto socia de Romeo era una cosa, pero ¿su prestigio, el lugar que con tanto esfuerzo se había ganado en el mundo de los negocios, también estaba siendo amenazado por él?
¿Cómo era posible que un despacho de diseño pequeño y desconocido tuviera a tres de sus empresas aliadas rogándoles por un contrato, arriesgándose a ganarse su enemistad?
No pudo evitar murmurar para sí mismo:
—Esto... ¿cómo es posible? May... Amaya... ¿Acaso su diseñador "May" es Amaya?
—Todos estos planos me resultan familiares... la mayoría son los borradores de Amaya que rechacé en los últimos cinco años... ¿Eso significa que todos los bocetos que le negué los vendió a través de Estudio Eje? ¿Y que gracias a eso muchas inmobiliarias consiguieron proyectos emblemáticos que todo el mundo soñaba con tener?
El interior de Diego se sacudió como si hubiera un terremoto. Le temblaban las manos y se quedó con la boca abierta, incapaz de articular palabra durante un buen rato.
No podía creer que eso fuera cierto.
Resultaba que su esposa era una diseñadora genial, capaz de estar al mismo nivel que Romeo.
Pero en los últimos cinco años, él solo se dedicó a criticarla, a pisotearla y a rechazar su trabajo.
Y lo que menos se esperaba era que ella no se rindió ni se deprimió por su culpa. Al contrario, se aferró en silencio a sus ideales y, bajo el nombre de "May", siguió trabajando discretamente en otro lugar, brillando cada vez más, hasta crear su propio universo.

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