El corazón de Vera se encogió de golpe. Acababa de darse cuenta de que, por el pánico, había hablado de más.
Se puso de pie apresuradamente, fingiendo una compostura que no sentía.
—Yo... yo escuché a otros decir eso. Si no me crees, olvídalo. Estás muy débil ahora y estás pensando demasiadas cosas. Como sea, me voy. Descansa.
Dicho esto, Vera agarró su bolso y corrió hacia la salida, despavorida.
Sin embargo, apenas se dio la vuelta, se encontró de frente con Romeo y Amaya, quienes estaban parados en la puerta de la habitación.
Romeo la miró con ojos gélidos.
—Vera, escuchamos toda tu conversación con Camilo.
Se cruzó de brazos, sin dejar de perforarla con la mirada.
—Conocer tantos detalles del accidente... ¿acaso significa que fuiste tú quien lo planeó?
Vera palideció al instante y sacudió la cabeza con desesperación.
—¡Romeo, no... no digas estupideces! —tartamudeó—. ¡Yo jamás planearía algo así!
Recuperando un poco de falsa valentía, levantó la barbilla.
—Camilo y yo no tenemos problemas, ¡es imposible que yo le haga daño! Pero ustedes dos, ¿no sienten vergüenza? ¿No les remuerde la conciencia?
Con tono indignado, Vera se acercó a Romeo, recorriéndolo a él y a Amaya con una mirada cargada de burla.
—Vaya, la verdad nunca imaginé que te gustaría alguien tan venenosa y sin gracia como Amaya.
Soltó una risa seca.
—Romeo, te doy un consejo: aléjate de ella. ¡Es un ave de mal agüero, cualquiera que se le acerque termina en desgracia! Si no me crees, ya lo verás.
La mirada de Romeo no vaciló. Sus palabras no le afectaron en lo más mínimo; en cambio, sus ojos afilados parecían desnudar las mentiras de la mujer.
—Aún no has respondido a la pregunta que te hizo Camilo —la interrumpió Romeo, implacable—. Dime, ¿cómo sabías esos detalles? ¿Tuviste algo que ver con el choque o no?
El semblante de Romeo se volvió tan severo que parecía una persona completamente distinta a su versión habitual. Dio dos pasos hacia ella. La abrumadora presión que emanaba hizo que Vera retrocediera por instinto.
Comenzó a balbucear incoherencias.

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