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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 597

Al otro lado de la línea.

Diego sostuvo el teléfono en la mano durante un largo rato, con el ceño tan fruncido que parecía una sola línea recta. Pasaron varios segundos antes de que dejara escapar un seco «ajá».

Parecía que Amaya ya no tenía ninguna prisa por divorciarse.

Antes, ella lo acosaba a diario exigiéndole firmar los papeles. Pero ahora que él había aceptado todas sus absurdas condiciones, ella no parecía tener prisa. Ya no preguntaba cuándo irían al registro civil, no había ninguna urgencia en su actitud.

Diego dejó el celular sobre el escritorio, se reclinó en su enorme silla de cuero y se quedó en silencio. Finalmente, sacó un teléfono secundario del cajón y marcó el número de Amaya.

La llamada entró de inmediato. La voz fría y distante de Amaya sonó por el auricular:

—¿Bueno? ¿Quién habla?

—Soy yo.

La voz profunda y magnética de Diego era inconfundible.

—Ah... ¿qué quieres?

—¿Cuándo tienes tiempo para que vayamos al registro civil?

La voz de Diego sonó más ronca y apagada de lo normal.

Amaya acababa de regresar del hospital y estaba en la habitación del bebé, jugando con Reni.

La pequeña ya lograba sentarse firme sobre la alfombra de juegos. Tenía dos pelotitas de colores en las manos y las agitaba emocionada, balbuceando con alegría.

Amaya le hizo una mueca graciosa y Reni soltó una carcajada cristalina.

La dulce risa de la bebé viajó a través de la línea telefónica directo a los oídos de Diego.

Al escuchar a su hija reír con tantas ganas, sintió como si una garra invisible le estrujara el corazón. Un nudo doloroso y amargo se le formó en la garganta.

—Reni, ven aquí, yo juego contigo mientras mamá habla por teléfono.

La voz suave y cálida de Romeo se coló en la llamada. Para Diego, fue como un balde de ácido sobre su herida abierta.

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