—Diseñadora Amaya, soy Claudio, de Inmobiliaria Prosperidad. El concepto ecológico que nos diseñó para nuestro último proyecto fue simplemente espectacular; recibimos elogios de todas las autoridades locales. Actualmente tenemos varios proyectos similares en puerta y nos encantaría tener el honor de discutir posibles colaboraciones con usted.
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Originalmente, Amaya solo quería asistir para pasar desapercibida, enterarse de las novedades de la industria y cumplir con el compromiso.
Jamás imaginó que se toparía de inmediato con varios de sus antiguos clientes. Y, sobre todo, podía sentir en sus palabras que la admiración por su trabajo era completamente genuina.
Todos sus miedos e inseguridades desaparecieron al instante.
Ahora que estaba ansiosa por construir su propia carrera y que el dinero ya no era un problema, lo que más necesitaba eran contactos y recursos en el medio.
Esta era una oportunidad de oro, y Amaya no pensaba dejarla escapar.
Cambió su actitud a una totalmente profesional, mostrando una sonrisa encantadora y conversando con soltura con sus antiguos clientes.
Romeo se mantenía en silencio a su lado, aportando algún comentario de vez en cuando, pero siempre con un tacto impecable. Estaba feliz de ser quien la apoyara desde las sombras, permitiendo que ella fuera quien brillara con luz propia.
No muy lejos de allí.
Diego estaba de pie entre la multitud, con una mano en el bolsillo, luciendo su típica postura fría y arrogante. Sin embargo, en sus oscuros ojos brillaba una tormenta de emociones indescifrables.
Él también estaba saludando y conversando, pero su mente estaba en otra parte.
No podía evitar lanzar vistazos furtivos hacia donde estaban Amaya y Romeo, y cada vez que lo hacía, quedaba deslumbrado de nuevo por la innegable elegancia de ella.
Antes, Amaya siempre estaba un paso detrás de él, callada, invisible, como un simple accesorio decorativo en su vida.
Pero ahora, de pie junto a Romeo, irradiaba confianza y seguridad. No desentonaba en lo absoluto a su lado.
Al contrario, hacían un equipo perfecto, complementándose a la perfección.
Aunque ella era solo una diseñadora, el aura de empoderamiento y el encanto que proyectaba la convertían en la dueña absoluta del lugar.

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