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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 656

El sentimiento de impotencia y frustración en el corazón de Diego se hizo aún más profundo.

Al escuchar esto, Amaya no pudo evitar soltar una risa amarga:

—¿Ah, sí? ¿Y lograste comunicarte? ¿Qué te dijo Dante, ya la liberó?

Diego, con voz grave, respondió:

—Sí, la liberó. Sofía ya está a salvo, no le pasó nada.

Habló con un tono que buscaba llevarse todo el mérito de la hazaña y, acto seguido, extendió la mano para arrebatar el brazo de Amaya del agarre de Romeo:

—Voy a llevarte al aeropuerto ahora mismo para que esperemos a Sofía cuando regrese.

—Ami, nosotros...

Antes de que Diego pudiera terminar, escuchó una carcajada incrédula por parte de Amaya, quien se soltó bruscamente de su agarre una vez más:

—No te molestes. Que Sofía está a salvo es algo que yo ya sabía hace rato. Para cuando quisiste hacerte el héroe, ya no había nada que salvar.

—Diego, estamos divorciados, ahora solo somos dos desconocidos que no tienen nada que ver el uno con el otro. En lugar de seguir actuando esta telenovela de hombre enamorado frente a mí, mejor...

Amaya señaló con la mano hacia el inmenso ventanal de la mansión.

Allí, Vera estaba tirada en el suelo, medio muerta, observando la escena a través del cristal. Sus ojos seguían inyectados de un odio abismal.

—Mejor dale todo ese gran amor tuyo a tu querida primita. A ver si así deja de enloquecer de celos cada dos por tres y de venir a arruinar mi vida.

El rostro de Diego cambió de color.

Amaya lo apartó empujándolo por el hombro y pasó de largo, alejándose rápidamente.

Romeo la siguió de cerca, y justo al pasar junto a Diego, no pudo contenerse y le soltó en voz baja:

—Tu amor inoportuno solo le trae desgracias a Amaya.

—Déjala ir, ella dejó de mirarte hace mucho tiempo.

Aunque sabía que sus consejos eran en vano, Romeo no pudo evitar decírselo.

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