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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 802

Era cierto que ese hombre aparecía esporádicamente en la vida de Amaya e incluso se le había declarado. Pero, ¿por qué estaba en ese pueblo peligroso intentando asesinarla?

Sentado junto a la cama, con el ceño fruncido, Romeo intentaba organizar sus pensamientos mientras el caos interno se calmaba.

Alguien llamó a la puerta. Romeo se giró y vio entrar a Sebastián Benítez con expresión sombría, seguido de cerca por Saúl.

Sebas tenía el ceño tan fruncido que parecía a punto de estallar.

—¿Ami aún no despierta?

—No —negó Romeo—. La fiebre sube y baja. El doctor dice que su sistema inmunológico está débil y que dormir la ayudará a mejorar.

Sebastián suspiró y le hizo una seña para salir al pasillo. En un rincón tranquilo, miró fijamente a Romeo y le dio una noticia inesperada.

—El muy infeliz es astuto. Tenía una cuchilla escondida en el zapato, cortó las cuerdas y saltó del auto hacia el bosque —dijo Sebas con los ojos inyectados en sangre—. Mandé gente a buscarlo, pero el terreno es demasiado complicado. Lo perdimos.

El corazón de Romeo dio un vuelco.

*¿Había escapado?*

Sus nudillos palidecieron mientras sostenía un cigarrillo. Dio una calada profunda, reprimiendo la furia asesina que le hervía en el pecho. Sabía que no era el momento de perder el control.

—Déjalo. Puede correr, pero no podrá esconderse para siempre.

La voz de Romeo era fría como el hielo, pero al mirar hacia la puerta de la habitación, su mirada se llenó de un dolor inmenso.

—Si no podemos acabar con él en Aquilinia, lo haremos lentamente cuando volvamos a Solsepia.

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