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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 805

Valeria se encogió de miedo al verlo. La fuerza de Diego era como la de unas tenazas de hierro.

—¡Diego, suéltala! —gritó Melina, intentando intervenir para proteger a Valeria.

Sabía que Diego llevaba días buscando desesperadamente a Amaya. Al ver que sus teléfonos estaban apagados y no volvían al hotel, movió cielo y tierra en ese país extranjero sin éxito. Estaba al borde de la locura.

Y ahora, por accidente, había descubierto el oscuro complot. Escuchar sobre aquel pueblo peligroso hizo que el mundo de Diego se derrumbara. Jamás imaginó que su propia hermana y su amiga fueran las responsables.

—¿Que la suelte? Melina, ¿no crees que fueron demasiado lejos? —gritó Diego, respirando con dificultad y con los ojos inyectados en sangre—. ¡Me estoy volviendo loco buscándola y ustedes lo planearon todo a mis espaldas!

Melina, harta, perdió los estribos.

—¡Cállate de una vez!

Alzó la mano y le dio una bofetada a Diego.

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