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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 832

En poco tiempo, preparó tres platos deliciosos y una sopa humeante.

Amaya ayudó a poner los cubiertos y los platos en la mesa. Romeo sirvió un nutritivo puré casero de carne y vegetales en el platito especial de la niña y lo llevó al comedor.

Al ver esto, Marta se acercó de inmediato para tomar el plato y darle de comer a Reni.

Sin embargo, la pequeña señaló a Romeo con su dedito, hizo un puchero y gritó con su dulce vocecita:

—Papá... papá...

Amaya había notado que Reni no era muy apegada a ella últimamente, pero con Romeo era como si estuviera pegada con pegamento.

Nadie le había enseñado a llamarlo papá, simplemente le nació decirlo de forma natural.

Romeo, al escucharla, sonrió tanto que sus ojos se volvieron dos medias lunas. Abrió los brazos, tomó a Reni de las manos de Marta y dijo con total naturalidad:

—¿Reni quiere que papá le dé de comer, verdad?

Reni le rodeó el cuello con sus bracitos y asintió obedientemente.

La voz de Romeo se volvió aún más tierna:

—Muy bien, papá te dará de comer, pero tienes que sentarte en tu sillita, ¿de acuerdo?

Aunque Reni todavía no hablaba mucho, volvió a asentir con una sonrisa radiante, mirándolo fijamente.

Amaya, al ver la escena, se acercó y dijo en voz baja:

—Romeo, ya te esforzaste mucho cocinando. Déjame hacerlo a mí, siéntate a comer con Marta.

Pero Reni, como si solo aceptara a Romeo, agitó las manos de inmediato y balbuceó con insistencia:

—No... quiero papá... papá...

Amaya miró a su hija aferrada a él y, sin saber qué más hacer, suspiró con una sonrisa resignada.

Marta observaba la escena con una sonrisa entrañable:

—No se deje engañar porque es chiquita, la niña es muy lista.

—Si quiere que alguien le dé de comer, tiene que ser esa persona, si no, no abre la boca. En casa hace lo mismo, ni la señora ni yo podemos convencerla.

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