Amaya se encogió de hombros, con una mezcla de risa y exasperación.
Tenía que admitirlo: era la primera vez que un hombre recibía un trato tan VIP en esa casa.
Estaba clarísimo que su madre adoraba a Romeo y no veía la hora de que finalmente consolidaran lo suyo en todos los sentidos.
Los ojos de Romeo adquirieron un brillo intenso y profundo.
—No te quedes ahí parada, Ami. Ven, siéntate.
Palmeó el espacio libre a su lado en el sofá.
Amaya se acercó, pero apenas tocó el asiento, Romeo hizo un movimiento rápido y sacó una delicada cadena del bolsillo de su pantalón de pijama, como si fuera un truco de magia.
—¿Te gusta?
Un destello metálico capturó la atención de Amaya. Al bajar la vista, descubrió que era una deslumbrante tobillera de platino.
—Esto... —balbuceó, sorprendida—. ¿En qué momento compraste esto?
Él solo sonrió sin decir palabra, y con un movimiento fluido, se deslizó hasta quedar con una rodilla apoyada en el suelo.
Se inclinó ligeramente y su mano, cálida y firme, rodeó el delicado tobillo de Amaya.
Envolvió la fina cadena de platino alrededor de su piel de porcelana y abrochó el pequeño cierre de seguridad.
Al instante, Amaya sintió que una corriente eléctrica invisible subía desde su pie y se instalaba justo en el centro de su pecho.
Su corazón dio un salto brusco.
Al fin logró reaccionar.
—¿Por qué me sorprendes con otro regalo así de la nada?
—Porque cada vez que veo una joya preciosa, lo único que pienso es en comprártela.
Su confesión fue directa y sin reservas.
Después de ponérsela, mantuvo la mano posada sobre su pie, observando el resultado bajo la suave luz de la lámpara.
El frío metal contrastaba con el calor de su tacto. Los pequeños diamantes verdes emitían destellos sutiles que hacían lucir su piel aún más luminosa.
La miró con pura admiración.
—Tenía razón. Esta tobillera estaba destinada para ti. Te queda perfecta.
Amaya arqueó una ceja, intrigada.
—Romeo... ¿estás completamente seguro de que nunca habías tenido una relación formal antes?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta