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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 88

Pero Diego le agarró la muñeca antes de que pudiera hacerlo, le arrebató el jarrón para regresarlo a su lugar y la acorraló contra su pecho. Mirándola desde arriba, le habló en tono bajo:

—No quiero que lleguemos a este nivel de hostilidad, Ami. De verdad quiero que estemos bien. Reconozco que me equivoqué al no estar a tu lado durante el embarazo y el parto, y te juro que te lo voy a compensar.

—Pero si sigues con estos caprichos, no me dejarás otra opción más que actuar a la mala. Y tú... sabes mejor que nadie de lo que soy capaz.

Amaya temblaba de puro coraje y se mordió el labio inferior con rabia:

—¿Qué? ¿Vas a usar tu poder para aplastarme y obligarme a doblar las manos?

Diego soltó un suspiro: —No quiero obligarte a nada. Solo quiero que volvamos a ser los de antes. ¿Qué tiene de malo ser esa mujer que me admiraba y se dejaba guiar por mí? ¿Por qué tenemos que estar peleando como enemigos?

Amaya soltó una risa amarga: —¡Jamás volveremos a ser los de antes, jamás volveré a admirarte y muchísimo menos a someterme a ti! Diego, si de verdad quieres medir fuerzas conmigo, te vas a arrepentir.

Diego soltó una pequeña burla:

—Ami, he estado siendo muy tolerante contigo. Si no fuera por eso, tus jueguecitos no serían nada para mí.

Amaya se rio por dentro. «¿Ah, sí? Pues ojalá esa confianza te dure un buen rato».

Diego frunció el ceño, confundido: —¿Qué quieres decir?

Amaya no le contestó. Simplemente le levantó el dedo medio con frialdad, se dio la vuelta y se sentó en el sofá.

Después de discutir tanto tiempo, sentía la garganta seca y estaba exhausta. Prefería guardar sus energías y no gastar saliva a lo tonto.

Aunque la influencia de Diego en Solsepia era brutal y estaba casi al nivel de la familia Ortega, su "contacto familiar" tenía ahora una posición internacional sumamente poderosa. Fácilmente podría aplastar a Diego si se lo proponía.

Por supuesto, no podía soltar esa carta bajo la manga tan rápido.

Con todos esos guardias apostados en la entrada, era evidente que Diego no pensaba dejarla ir tan fácil.

Amaya necesitaba calmarse y pensar en cómo salir de ahí; no estaba segura si pedirle ayuda a Saúl o ingeniárselas ella sola... Aún no lo decidía.

Capítulo 88 1

Capítulo 88 2

Capítulo 88 3

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