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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 96

Diego se acercó a preguntar qué habían averiguado. La policía le informó que el incendio había comenzado porque su coche, estacionado en el garaje subterráneo, se había incendiado de forma espontánea por causas desconocidas, lo que provocó que el fuego se propagara... Hasta el momento no había pruebas de que fuera intencional.

Diego temblaba del coraje; su intuición le decía que eso era una completa estupidez.

Apenas había "encerrado" a Amaya en ese lugar cuando, acto seguido, se desató el incendio... Teniendo en cuenta la serie de locuras que Amaya había cometido últimamente, lo más probable era que ella hubiera mandado a alguien a hacerlo.

Josefa ya estaba pegando de gritos a un lado:

—¡Mentiras! ¡Puras mentiras! ¡Esto fue provocado! ¡Claro que fue intencional!

—Casi al mismo tiempo se incendia la casa de mi hijo y la de mi hermana, y ahora me dicen que no pueden probarlo. ¿Qué es eso sino una tomada de pelo?

—¡Una coincidencia así no pasa ni en las telenovelas! ¡Sigan investigando, chequen bien, no hay forma de que esa sea la causa!

Josefa se alteraba más con cada palabra, al punto de casi lanzarse a rasguñarle la cara al oficial a cargo.

El oficial frunció el ceño de inmediato:

—¡Ya trajimos a los peritos más reconocidos a evaluar la zona y concluyeron que fue combustión espontánea del vehículo!

—Señor Muñoz, señora Muñoz, entiendo cómo se sienten, pero les pido que no alteren el orden público...

Diego detuvo a Josefa. Sabía que a esas alturas no tenía caso seguir discutiendo, así que respondió con frialdad:

—Mi madre está muy alterada, oficial. Le pido de favor que revisen esto desde otros ángulos, chequen si alguien se metió a mi garaje y saboteó el coche.

Dicho esto, Diego jaló a Josefa y se la llevó del lugar.

Apenas se subieron al coche, Josefa recibió una llamada de Sonia:

—¡Josefa! ¿Qué clase de nuera te fuiste a buscar? ¡Si hasta se atreve a prender fuego, lo que sigue es que nos va a matar a todos!

—¡Ven a ver cómo quedó mi casa de quemada! ¡Si la seguimos dejando hacer lo que se le dé la gana, esto no va a tener perdón de Dios!

—¡Tú y Diego tienen que venir ahorita mismo a darnos una explicación! ¡Necesito saber qué postura va a tomar Diego! Los daños en mi casa se calculan por encimita en unos doscientos millones de pesos. ¿Quién me va a pagar todo ese dinero?

Josefa, de pie frente a su propia casa, estaba tan furiosa que casi se desmaya.

Capítulo 96 1

Capítulo 96 2

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