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Adiós al Compromiso, la Falsa Heredera contraataca romance Capítulo 105

Cuando Vera despertó y bajó a la cocina con la intención de prepararse algo para el desayuno, descubrió que había dos personas sentadas en la sala.

—¿Isadora Heredia? —Vera se mostró confundida, y al posar su mirada en la mujer elegante que tenía un gran parecido con la joven, comprendió todo al instante—. Usted debe ser Doña Leonor. Mucho gusto, soy Vera Ayala.

Tras un segundo de sorpresa, saludó con cortesía y se presentó con naturalidad.

Doña Leonor no esperaba esa reacción tan tranquila, pero mantuvo el rostro severo y respondió:

—Ya que sabes quién soy, también debes saber a qué vine.

—Supongo que quiere hablar sobre mi matrimonio con su hijo —Vera bajó las escaleras, sirvió dos vasos de agua y los dejó sobre la mesa de centro—. Pero primero necesito desayunar. Mi estómago es un poco delicado.

Había desarrollado problemas gástricos en el extranjero, donde a veces comía y a veces pasaba hambre. Si no respetaba sus horarios de comida, terminaría necesitando medicamentos.

Doña Leonor asintió, aunque por dentro hervía de indignación.

Mientras madre e hija esperaban, el timbre sonó de nuevo.

Eran Pandora y Ofelia Ayala.

Doña Leonor asumió que venían como representantes de la familia de la novia para hablar del matrimonio, así que le pidió a Isadora que las dejara pasar.

Cuando Vera salió de la cocina con un tazón de avena caliente en las manos y las vio, su expresión se oscureció de inmediato.

—Vera, mamá vino a verte y ni siquiera eres capaz de salir a recibirnos.

Ofelia, que también conocía a Doña Leonor, quiso aprovechar la oportunidad para dejar a Vera en ridículo frente a su suegra.

Como era de esperarse, el rostro de Doña Leonor se tensó aún más.

Vera dio un sorbo a su avena con calma y habló con voz gélida:

—Hoy estoy ocupada. Si tienen algo que decirme, agenden otro día.

—Vera Ayala, esta es la propiedad de Hugo Heredia, ¿no? Vives aquí con él sin ningún pudor, ¿no te da miedo manchar su reputación? No tienes ni una gota de respeto por ti misma.

El tono mordaz de Ofelia hizo que Doña Leonor notara que algo no encajaba.

¿Acaso la familia Ayala no sabía que Vera se había casado con su hijo?

—Señora Jiménez, ¿vino hasta aquí solo para que yo escuche cómo Ofelia me insulta?

Capítulo 105 1

Capítulo 105 2

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