Por supuesto que la empresa necesitaba que Hugo la dirigiera, pero podía trabajar a distancia.
Vera todavía sentía que algo no cuadraba, pero cuando insistió en preguntar, Hugo se quejó sin disimulo, alegando que le dolían las heridas, así que ella decidió dejar el tema por la paz.
La ciudad de la carrera no era Ciudad Luzara. Ambos llegaron a una zona turística y alquilaron una lujosa villa entera.
Pero...
—¿Cómo es que solo hay una habitación? ¿Acaso tenemos que dormir juntos?
Vera miró fijamente la habitación, incrédula. Entendía que una villa tan grande tuviera pocas habitaciones, ¡pero por qué tenían que compartir una cama!
Hugo se aclaró la garganta y tosió levemente. Sebastián Soler, que estaba cerca, intervino rápidamente:
—Debido a la carrera de autos, todos los alojamientos de la zona están ocupados. Esta fue la única villa que quedó libre precisamente porque tiene muy pocas habitaciones. La otra habitación está reservada para el señor Castillo. El conductor y yo dormiremos en la planta baja.
Vera mostró una expresión de evidente incomodidad. Dormir juntos...
—Deberíamos dormir en habitaciones separadas.
Vera hizo ademán de caminar hacia el otro cuarto. Después de todo, solo eran un matrimonio falso, y compartir cama resultaba demasiado incómodo. Sin embargo, antes de que pudiera dar un paso, Hugo la detuvo tomándola por la cintura.
—Tu hermano podría llegar en cualquier momento. Si como recién casados dormimos en habitaciones separadas, seguro que sospechará algo, ¿no crees?
El murmullo de Hugo cerca de su oído la hizo fruncir el ceño al instante.
Era cierto que Mateo se preocuparía, preguntándose si ella y Hugo habían discutido o si la familia Heredia la había maltratado, e indagaría hasta el fondo.
Si su hermano descubría que se había casado con Hugo solo para investigar su origen, se enfurecería. Incluso podría llevársela al extranjero o hacer que la familia Castillo interviniera por la fuerza, y ninguno de esos escenarios le convenía.
Pensar en ello le ponía los pelos de punta.
—Tranquila, estoy herido. No podría hacerte nada aunque quisiera.
Hugo arrastró la maleta dentro de la habitación y comenzó a sacar sus cosas.
—También tengo muy presente que lo nuestro es una relación por contrato. No me propasaré.
Vera se quedó en la puerta un buen rato antes de dejar escapar un suspiro.
—En ese caso, mientras mi hermano no llegue, puedo dormir en la habitación de servicio.
Total, cuando Mateo llegara, seguro la llamaría primero. Si temían que los descubrieran usando la otra habitación, bien podía quedarse en la planta baja.
—Señora, me temo que eso no será posible.
Sebastián intervino a tiempo, hablando en voz baja y con tono apenado:

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