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Adiós al Compromiso, la Falsa Heredera contraataca romance Capítulo 133

Vera no dijo nada y se bajó del auto.

—Aquí no hay señal. Tus guardaespaldas jamás podrán alcanzarte, los perdí hace mucho. Vera, te daré una última op...

Ni siquiera pudo terminar la frase. El fuerte portazo de Vera lo interrumpió.

Ella comenzó a caminar tranquilamente hacia la cima. Santiago la vio alejarse y golpeó el volante con rabia.

—A ver cuánto te dura el orgullo.

Apretó los dientes. Él sabía perfectamente que ella odiaba el campo y los lugares salvajes.

Además, no le estaba pidiendo nada del otro mundo. Solo quería que se disculpara con Ofelia. Ofelia era tan comprensiva que, después de esto, seguro podrían llevarse en paz.

Santiago no entendía por qué Vera se negaba a ceder un poco.

Con la mirada sombría, dio la vuelta para bajar la montaña. Al pasar junto a ella, redujo la velocidad a propósito, esperando que le rogara.

Pero avanzó hasta la siguiente curva y Vera ni siquiera había volteado a verlo.

—Ya llorarás —masculló frustrado, y pisó el acelerador hasta desaparecer.

Vera, en tacones, continuó su ascenso a paso lento.

Esa carretera de montaña era parte del circuito de la carrera. Su hermano le había mandado un mapa, mencionando que en la cima había un campamento muy grande.

Bajar tomaría demasiado tiempo, pero llegar a la cima era una opción viable.

Mientras tanto, en la villa, Hugo escuchaba a Don Ernesto hablar sin parar sobre el desarrollo corporativo de la familia Heredia. Su paciencia se agotaba.

Miró su reloj. Ya habían pasado varias horas.

—Tío Ernesto, Vera está afuera sola. No me siento tranquilo.

Se puso de pie, listo para irse. Don Ernesto, sentado en su silla de ruedas, cerró la carpeta que tenía en las manos.

—¿Crees que, como no me meto en los asuntos de la empresa, mi palabra ya no tiene peso?

Capítulo 133 1

Capítulo 133 2

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