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Amor que Fue romance Capítulo 101

[“Selva de Niebla” ganó un premio y desde entonces la atención no ha bajado. En internet, las discusiones sobre la novela son implacables, aparecen por todos lados.]

[Análisis, interpretaciones y hasta teorías conspirativas se multiplican cada día, y el misterio detrás de “Cattleya”, la autora, se vuelve cada vez más popular.]

Esa tarde, Selena recibió una llamada que no esperaba. Era Lucas, el editor con el que había trabajado antes.

Al otro lado de la línea, Lucas sonaba tan emocionado que se le quebraba la voz:

—¡Selena! ¡Te tengo una noticia increíble! ¡Un inversionista está interesado en “Selva de Niebla”! ¡Quiere hacer una película basada en tu libro!

¿Una película? Ni en sueños lo habría imaginado.

Pensó en la posibilidad de que “Selva de Niebla” llegara a muchísima más gente, en otro formato, con nuevas vidas y colores… Quizá, de verdad, era su oportunidad de empezar de nuevo.

Conteniendo el revuelo en su pecho, preguntó:

—¿Es en serio, Lucas?

—¡Por supuesto! ¡Te lo juro! Se trata del famosísimo señor Delgado, ese que siempre anda invirtiendo millones. ¡Dice que tu historia le fascina y quiere verte cuanto antes para platicar sobre la adaptación! —La emoción de Lucas casi se sentía en el aire—. Ya está todo listo, mañana a las tres de la tarde en el Salón Dorado del Roble. ¡Selena, esto es una oportunidad que no se repite!

Selena guardó silencio un instante, pero asintió con decisión:

—Está bien, Lucas. Mañana ahí estaré.

...

Al día siguiente, por la tarde, en el Salón Dorado del Roble.

La entrada al salón era un derroche de lujo discreto: paredes relucientes, lámparas doradas y una fragancia elegante que flotaba en el aire.

Selena llegó acompañada de Katia y Lucas. Un mesero los condujo por un pasillo silencioso hasta una sala privada que parecía sacada de una película de época.

Al abrir la puerta, vieron que un hombre ya los esperaba.

Parecía de unos cuarenta y tantos años, tenía una panza de cervecero y el traje de marca, aunque evidentemente caro, no lograba quitarle el aire de nuevo rico.

En la muñeca, un reloj de oro tan grande que casi cegaba con el reflejo de la luz.

Ese era el famoso señor Delgado.

Capítulo 101 1

Capítulo 101 2

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