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Amor que Fue romance Capítulo 255

Selena empujó la puerta de la recámara y, al entrar, vio a Isaac de pie, dándole la espalda.

Su figura alta y fuerte se veía encorvada, los hombros anchos temblaban sin control.

—¿Isaac?

Se acercó unos pasos, repitió el llamado.

—¿Isaac?

Él seguía sin responder.

Selena rodeó hasta quedar frente a él y, por fin, pudo ver cómo las lágrimas le cubrían el rostro.

—¡Isaac! ¿Qué te pasa? —preguntó, sintiendo un nudo en el pecho. Extendió la mano para tocarle el brazo, pero él la sujetó con fuerza de golpe y la jaló hacia sí, abrazándola con una desesperación ardiente y temblorosa.

La apretó con tal intensidad que parecía querer fundirse con ella, las lágrimas calientes de Isaac caían sobre el hueco de su cuello.

Enterró el rostro entre su cabello y, con una voz rota, gruesa por el llanto y el alcohol, soltó:

—¿Tú… te arrepentiste? ¿Te quieres ir, verdad? ¿Vas a dejarme?

Parecía un náufrago aferrado a la última tabla de salvación, y la vibración de su pecho pegado al de ella le transmitía cada sacudida de su angustia.

La reacción de Isaac la tomó por sorpresa. Selena, algo desconcertada, comenzó a palmearle la espalda para calmarlo.

—No, no me voy a ir —le aseguró, tratando de tranquilizarlo.

El cuerpo de Isaac se tensó, como si intentara descifrar si lo que le decía era verdad.

Tardó un rato en aflojar un poco el abrazo, y levantó la mirada, los ojos rojos y llenos de venitas. Señaló hacia la puerta del vestidor, donde se veía una maleta abierta.

—Entonces… ¿a dónde ibas? —preguntó, la voz aún ronca.

Selena siguió la dirección de su dedo y al instante entendió.

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