—¿Familia? —Isabel soltó una carcajada cargada de desprecio—. ¿A eso le llamas familia? Un montón de niños abandonados siguiendo a una anciana… ¿Eso para ti es un hogar?
Sus dedos largos tamborileaban suavemente sobre la mesa, su tono rezumaba arrogancia.
—Tú más que nadie deberías saber lo que es crecer ahí. Dime, ¿en verdad crees que ese sitio puede llamarse hogar?
Por un instante, los ojos de Selena se llenaron de dolor, pero enseguida lo enterró profundo y se mantuvo firme.
—Señorita Ríos, le pido que tenga más respeto al hablar.
—Este proyecto es un desarrollo conjunto entre el Grupo Méndez y el Grupo Ríos —replicó Isabel, dejando ver una chispa de malicia en su mirada—. Isaac jamás ha pensado en ti. Si no, ¿por qué permitiría que mi empresa se metiera con el orfanato que tanto cuidas?
Selena apretó los puños, tanto que los nudillos crujieron. Luchaba por mantener la compostura, aunque sentía el pecho apretado por la rabia.
Isabel se levantó, imponente, mirándola con altanería.
—Te lo diré por última vez: el orfanato tiene que irse. Por suerte, esa anciana está a punto de morir…
En ese momento, la mente de Selena se llenó de furia. No pudo soportar que Isabel insultara a la directora, a quien ella consideraba su madre.
De un salto, Selena se puso de pie y, sin pensarlo, le soltó una bofetada a Isabel.
—¡Paf!— El sonido retumbó en el café, haciendo que todos los presentes se volvieran a mirar la escena.
Isabel se llevó la mano a la mejilla, pero en vez de molestarse, sonrió con una expresión extraña y retorcida.
Fue entonces cuando Selena notó que, a unos diez metros detrás de ella, Isaac la observaba en silencio.
Los ojos en los que antes se había perdido tantas veces ahora la miraban con frialdad, sin un atisbo de emoción.
Isabel no perdió tiempo y corrió a aferrarse al brazo de Isaac, dejando que las lágrimas rodaran por su cara.
—Isaac, yo solo le estaba contando lo del orfanato…
Pero Isaac ni siquiera le dirigió una mirada. Toda su atención estaba puesta en Selena.
—Selena —habló por fin, su voz sonó baja y cortante, como quien lee un informe sin importancia—. Lo del orfanato fue una decisión tomada tras la evaluación del proyecto. Recibirán una compensación económica adecuada. No deberías complicarle la vida a Isa por esto.

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