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Amor que Fue romance Capítulo 41

La noche se había vuelto pesada. Cuando Selena por fin empujó la puerta de su casa, sentía que ni fuerzas le quedaban para quitarse los zapatos.

En la entrada, ese par de zapatos negros que conocía tan bien seguía bien alineado frente al mueble. No necesitó voltear para saber que Isaac estaba en casa.

—¿Dónde estabas? —La voz de Isaac resonó desde la sala, y sus pasos se acercaron poco a poco.

—En el hospital —contestó ella mientras se agachaba a desatarse los tenis, dejando que su cabello largo le cubriera el costado de la cara—. Marina no está nada bien.

Por el rabillo del ojo alcanzó a ver cómo Isaac se detenía a un par de pasos de distancia.

—¿Y por qué faltan tantas cosas aquí en la casa?

Selena dudó un instante, los dedos deteniéndose en las agujetas. —¿No quedamos que nos íbamos a mudar a Las Lomas? —Por fin logró cambiarse los zapatos y ponerse unas pantuflas. Su voz apenas si era un susurro—. Llevo días empacando.

La respuesta pareció aliviar a Isaac. La tensión de sus hombros desapareció al instante.

—¿Quieres que te prepare el agua para que te des un baño?

Selena negó con la cabeza y se fue directo al sillón, donde se dejó caer en los cojines, hecha bolita, pegando la mejilla en la tela que aún conservaba el frescor de la noche.

Sintió cómo el sillón se hundía detrás de ella. El calor del pecho de Isaac se pegó a su espalda, envolviéndola en ese aroma a madera que tanto le recordaba a casa. No se movió. Dejó que él la abrazara, rodeándola con sus brazos.

—Selena, sé que estos días no han sido fáciles para ti —susurró él, el aliento mezclado con un toque de vino tinto acariciando su cabello.

Ella no respondió. Su cuerpo permaneció rígido, como si un simple movimiento pudiera romper algo.

Isaac la apretó un poco más fuerte, como temiendo que ella se le escapara en cualquier momento.

Con la voz apagada, hundido en su cuello, murmuró—: Dame un poco más de tiempo, ¿sí? Te juro que voy a compensarte por todo esto.

—Estoy cansada. Solo quiero dormir —respondió Selena, con un tono tan distante que ni ella notó cuánto se había alejado por dentro.

Isaac le giró la cara con suavidad, mirándola de frente. En sus ojos bailaba esa ternura que tanto la había acompañado antes, pero ahora se mezclaba con una inquietud desconocida, un nerviosismo que nunca antes había visto en él.

—Selena —dijo, y su voz sonó más a un suspiro que a una palabra.

Selena cerró los ojos, permitiendo que el beso de Isaac le rozara la frente. Pero por dentro, un dejo de amargura le retorcía el corazón.

...

Capítulo 41 1

Capítulo 41 2

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