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ANTES ERA TU ESPOSA, AHORA ES MÍA romance Capítulo 3

Pasadas las fiestas de enero, las reuniones y los banquetes disminuyeron, y la rutina de trabajo y vida volvió a la normalidad.

Fernanda fue a la cocina, como de costumbre, para supervisar los preparativos de la cena y asegurarse de que todo estuviera en orden.-

Su suegro tenía el azúcar alta, así que sus alimentos debían ser bajos en carbohidratos.

A su suegra le habían extirpado la vesícula, por lo que no podía comer grasas y necesitaba comida ligera.

Y a su esposo le encantaba la carne y los mariscos. En una sola comida, tenía que satisfacer las necesidades de todos.

***

Durante la cena.

Su suegra, Susana, comentó: —Julián, tú y Fernanda llevan años casados y aún no tienen hijos. Este año deberían ir a hacerle una promesa a la Virgen.

Fernanda no se atrevió a responder. Tampoco se atrevió a confesar que la última vez que habían tenido intimidad fue en su aniversario, a finales de diciembre del año pasado.

Ese día, él estaba de muy buen humor porque le había arrebatado un contrato millonario a la Corporación Vega.

Ese proyecto estaba a cargo del esposo de Lucía Ortiz, y ella había sido una pieza clave para conseguirlo.

Por eso, esa noche, él no dijo estar cansado y tomó la iniciativa en la cama.

Fernanda miró a su esposo.

Julián asintió sin mucho interés y dijo que buscaría un espacio en su agenda.

Al ver la falta de entusiasmo de su hijo, Susana insistió: —Ambos tienen la misma edad, ya pasan de los treinta. Si siguen esperando, Fernanda será una madre de edad avanzada. Pon más de tu parte.

Esas palabras amargaron el corazón de Fernanda. Era cierto, ya no era tan joven.

Llevaban años intentándolo sin éxito, y ella también estaba ansiosa.

***

Preocupada por la situación de su familia, Fernanda aprovechó que las festividades habían terminado para ir a visitar a sus padres.

Probablemente, las únicas personas en el mundo que te aman de manera incondicional son tus padres.

Doña Elena Valente, al notar la actitud decaída de su hija sobre el tema del embarazo, se apresuró a aconsejarla: —Está bien que mantengas la calma, pero tienes que ser proactiva. Si Julián no toma la iniciativa, ¡tómala tú!

—Sé que es frustrante no quedar embarazada, pero no puedes simplemente rendirte y tirar la toalla.

Doña Elena no quiso ser cruel, pero los años no pasaban en vano para su hija, y allá afuera sobraban las jovencitas hermosas.

El Grupo Valente se hundía día tras día; la única tabla de salvación era que Fernanda le diera un heredero a los Navarro.

Incluso si su familia caía en la ruina absoluta, con un hijo en brazos, su posición estaría asegurada.

Capítulo 3 1

Capítulo 3 2

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