Entrar Via

Atada a un Hombre Mayor romance Capítulo 151

El estruendo de los neumáticos derrapando sobre la grava suelta destruyó la falsa calma de la propiedad boscosa justo cuando los hombres de Noah terminaban de acomodar las últimas maletas en la cajuela de la camioneta de escape. Benedict abrió la portezuela y salió al terreno arenoso con una agilidad salvaje, impulsado por una descarga de adrenalina pura que le borraba cualquier noción de peligro. Noah, se giró sorprendido por el ruido, pero no tuvo tiempo ni de levantar las manos cuando la enorme silueta de su tío se le vino encima como un camión sin frenos.

—¡Te dije que no te atrevieras a tocarlas, infeliz! —rugió Benedict, estrellando su puño cerrado directamente en la mandíbula de Noah, sintiendo el crujido del impacto en sus propios nudillos.

El golpe mandó a Noah de espaldas contra el suelo, pero la furia del escape lo hizo reincorporarse de inmediato, escupiendo un hilo de sangre sobre la tierra seca. Sus ojos verdes brillaban con una intensidad desquiciada mientras se lanzaba contra las piernas de su tío para derribarlo.

—¡Son mías, Benedict! ¡La prueba de ADN lo confirmó, esa niña es mi sangre y me las voy a llevar lejos de ti! —gritó Noah con la voz rota por el esfuerzo, logrando posicionarse sobre el pecho de su tío para regresarle un golpe en el pómulo izquierdo.

Comenzaron a golpearse con una saña destructiva; era un enfrentamiento primitivo y desesperado entre dos hombres que se disputaban la propiedad de lo que consideraban suyo. Benedict ignoraba el dolor de los impactos que recibía en las costillas, concentrando toda su energía física en deshacer los rasgos del sobrino que se había atrevido a arrancar a su familia de la mansión.

La ventaja de la sorpresa duró poco porque los cómplices de Noah reaccionaron sacando sus armas cortas de las chaquetas, pero antes de que pudieran apuntar contra la espalda del empresario, los pesados vehículos de la policía irrumpieron en el patio trasero destruyendo las cercas de madera. Los oficiales saltaron de las patrullas con los rifles de asalto en posición de tiro, apuntando fijamente a los sospechosos que corrían hacia las camionetas.

—¡Policía! ¡Suelten las armas y levanten las manos ahora mismo! ¡Al suelo, todos al puto suelo! —bramó el comandante al frente del operativo, haciendo un gesto firme con el cañón de su arma mientras sus hombres comenzaban a abrir fuego contra los delincuentes que se negaban a someterse.

El intercambio de metralla reventó los cristales de la fachada principal y las ventanas de la planta baja. Los proyectiles zumbaban por todo el patio exterior, incrustándose en los troncos de los pinos en un fuego cruzado que obligó a los cómplices a replegarse hacia las estructuras laterales en busca de un refugio que ya no existía.

Inmóvil en el interior de la vivienda, Emma se encontraba acurrucada en la esquina más profunda del pasillo, protegiendo el cuerpo de Benett con sus propios brazos y cubriéndola con la sábana de algodón para amortiguar el estruendo de las detonaciones que hacían vibrar el piso de madera. Se ocultó detrás de un pesado armario de roble, apretando las piernas contra el pecho y manteniendo los ojos cerrados mientras le rezaba a la nada. A través de la puerta entornada, las sombras de los dos hombres continuaban forcejeando en la entrada principal, ajenos por completo al tiroteo del exterior.

Fin del calvario 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Atada a un Hombre Mayor