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¡Ay, Cariño! Te Metiste con la Madre Equivocada romance Capítulo 200

Simona no quería seguir perdiendo el tiempo con ellos y se dispuso a subir al elevador con el gerente.

La mirada de Ulises se ensombreció cada vez más, su rostro era una máscara de furia.

Justo un segundo antes de que Simona entrara en el elevador, él avanzó unos pasos y la sacó de un tirón.

—¡Simona, todavía no estoy muerto! ¡Hoy te vuelves a casa conmigo!

¿Pretendía encontrarse con otro hombre delante de sus narices?

La ira consumía a Ulises. Incluso sintió el impulso de subir con ella y matar a ese tipo con sus propias manos.

Simona forcejeó, intentando zafarse de su agarre, pero la fuerza de él era muy superior.

Ulises la arrastró hacia la salida. Con los tacones altos, ella tropezaba a cada paso y estuvo a punto de caer varias veces.

—¡Ulises, suéltame!

—¡Más te vale que te vayas ahora, antes de que pierda la paciencia! —gruñó él.

¡Ponerle los cuernos, ni en sus sueños!

De repente, tres hombres entraron por la puerta principal.

Al ver a Ulises arrastrando a Simona, sus rostros se endurecieron al instante.

—Señor Gracia, ¿qué significa esto?

Los tres hombres se plantaron frente a Ulises, bloqueándole el paso.

Ulises levantó la vista y se encontró cara a cara con el actual líder de la familia Palacios, Damián Palacios.

A su lado había otros dos hombres que no conocía, pero dedujo quiénes eran.

La familia Palacios tenía cuatro hermanos. El de la izquierda, vestido con un traje impecable, debía de ser Vicente Palacios.

El de la derecha, con el pelo gris plateado y chaqueta de cuero, era Jorge Palacios, el cuarto hermano.

En cuanto al tercer hijo, nadie lo mencionaba.

Nunca se había presentado en público, y en los círculos de la alta sociedad se rumoreaba que padecía alguna enfermedad y que por eso lo mantenían oculto en casa.

Pensando en Simona, que estaba detrás de él, Ulises la ocultó rápidamente, temiendo que volviera a arruinar su conversación con los Palacios.

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