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¡Ay, Cariño! Te Metiste con la Madre Equivocada romance Capítulo 199

La escena era el típico drama de la esposa legítima que pilla al marido con la amante. Aquel señor Gracia, por tener un poco de dinero, trataba a su mujer como si no fuera nadie.

A pesar de sus pensamientos, el mesero no se atrevió a arriesgar su trabajo.

Temía que, si la cosa pasaba a mayores, él sería el perjudicado.

Se acercó a Simona y le dijo en voz baja:

—Señorita, ¿por qué no me acompaña?

Simona se frotó la mandíbula adolorida y le lanzó una mirada gélida a Ulises.

—Ya dije que tengo una cita. Ya tengo reservado un salón, el Salón Imperial.

—¿El Salón Imperial? —repitió Anabel, antes de soltar una carcajada burlona—. El Salón Imperial es el mejor de La Mesa Esmeralda. Solo la reservación cuesta una fortuna. ¿De verdad tú y ese chofer de quinta pueden permitírselo?

«¿Una fortuna?».

Simona sintió una punzada de duda. El salón lo había reservado su hermano. ¿Era tan caro?

¿O se habría equivocado de nombre?

Anabel se dirigió al mesero que los había guiado.

—Para serte sincera, ella lo engañó. No tiene ni un centavo, es imposible que haya reservado su salón más lujoso. Te está mintiendo.

El mesero observó la ropa de Simona.

Aunque su vestido parecía elegante, a simple vista no era de una marca de lujo. No parecía el tipo de persona que pudiera permitirse reservar el Salón Imperial.

El mesero empezó a inclinarse por la versión de Anabel, y su actitud hacia Simona se volvió más firme.

—Señorita, si sigue armando un escándalo, tendré que llamar a seguridad.

Ulises le dio un ultimátum a Simona.

—Vete a casa.

Simona no se movió. El mesero se preparaba para tomarla del brazo.

En ese momento llegó el gerente del restaurante.

—¿Qué está pasando aquí? —preguntó al ver la escena.

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