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¡Ay, Cariño! Te Metiste con la Madre Equivocada romance Capítulo 251

Recordó el consejo que le había dado Carlos: debía ser más amable con la familia de Simona Palacios, o de lo contrario, le sería muy difícil ganárselos.

Contuvo su temperamento y se dirigió a Damián Palacios.

—Señor Palacios, yo me encargué de hundir a los Merino, así que la escoria de esa familia también me corresponde a mí limpiarla.

Si Carlos hubiera estado allí, habría pensado que la actitud de Enzo Mendoza era cien veces mejor de lo habitual.

Sin embargo, Enzo estaba tan acostumbrado a su frialdad que, para los oídos de Damián, su tono sonaba increíblemente arrogante.

Damián soltó una risa apenas perceptible.

—¿Quieres decir que no tengo la capacidad de vengar a mi propia hermana?

—Claro que no. Es solo que espero poder hacer algo por Simona.

—¿Y en calidad de qué vas a hacer algo por ella?

Enzo notó la ligera hostilidad en los ojos de Damián y tuvo un presentimiento. Ganarse el favor de aquel hombre ya se le estaba complicando.

—Por ahora, la ayudo como amigo. En el futuro, eso podría cambiar.

La mirada de Damián se endureció y lo observó con frialdad. Tenía unos ojos parecidos a los de Simona, en los que convivían la indiferencia y una agudeza gélida.

—Señor Mendoza, no me importa por qué oculta su identidad para estar cerca de mi hermana, pero si solo está jugando con ella, más le vale que se detenga ahora mismo. De lo contrario, le juro que haré todo lo que esté en mi poder para que se arrepienta.

Enzo lo miró con una expresión seria.

—No se preocupe. La valoro más de lo que usted se imagina.

Damián le sostuvo la mirada fríamente por un momento más antes de darse la vuelta y marcharse.

***

En el hospital, Jairo Merino acababa de despertar. No había una sola parte de su cuerpo que no le doliera.

¡No se imaginaba que ese hombre pegara tan fuerte!

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