Al observar la interacción entre ellos, Jorge sintió con una profunda certeza que la relación entre ambos no era, para nada, la de simples amigos que su hermana describía.
Podía percibir que, en comparación con sus cuatro hermanos, Simona dependía en realidad mucho más de Enzo.
***
San Luis.
Mansión de la familia Gracia.
Ulises Gracia seguía sin tener noticias de Simona. Por otro lado, desde aquella noche, Anabel Rivera se había mudado oficialmente a la mansión.
Sin embargo, aún no se habían casado.
Anabel se lo había insinuado varias veces, tanto directa como indirectamente, pero Ulises siempre encontraba una excusa. Decía que Leonel acababa de ser enterrado y que no podía casarse en ese momento.
Anabel sentía que Ulises tenía sus reservas, pero no se atrevía a presionarlo demasiado por miedo a que el resultado fuera contraproducente.
Cuando Anabel se mudó a la mansión, el más feliz fue Álvaro Gracia. ¡La mamá de sus sueños por fin iba a vivir con él!
Los primeros días, Álvaro no se despegaba de Anabel. Cada vez que llegaba a casa, la llamaba «mamá» con una alegría desbordante.
Pero en menos de una semana, Álvaro empezó a sentir una decepción que no sabía cómo explicar.
Ahora que Anabel estaba a punto de conseguir a Ulises, ya no le prestaba tanta atención como antes.
Por la mañana, cuando tenía que ir al kínder, eran las sirvientas quienes le preparaban el desayuno y la mochila, mientras Anabel seguía durmiendo. Antes, cuando iba a la escuela, era Simona quien le preparaba el desayuno y lo llevaba personalmente.
Cuando regresaba por la tarde, encontraba a Anabel practicando en el salón de baile. Si Álvaro iba a buscarla, ella simplemente le hacía un gesto con la mano para que fuera a jugar solo. Antes, cuando volvía a casa, Simona siempre jugaba con él.
Las tareas de manualidades que dejaban en la escuela, Anabel se las encargaba por completo a las sirvientas.

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