El tono de Leonel fue extremadamente serio y, tras decir eso, subió a su habitación.
Su postura era claramente firme.
No solo Ulises y los demás no entendían al anciano, sino que ni siquiera Simona podía descifrar a su abuelo.
Apenas unas horas antes, él estaba furioso con ella por haber perjudicado al Grupo Gracia.
¿Por qué ahora insistía en su matrimonio con Ulises?
Para la familia Gracia, la mejor manera de manejar la situación era que ella y Ulises se divorciaran de inmediato.
Luego, debían desvincularla públicamente de la familia en las redes sociales para que toda la violencia cibernética se dirigiera únicamente hacia ella.
Así, la crisis del Grupo Gracia se resolvería.
Pero, a pesar de ser una solución tan sencilla, el señor Gracia se negaba a aceptarla. ¿Por qué?
Las palabras del anciano provocaron que Patricia desatara su furia en el comedor.
—¡Ave de mal agüero! ¿Qué brebaje le diste a mi papá para que te proteja de esa manera?
Álvaro, que pensaba que Anabel se convertiría pronto en su mamá, no podía creer que al final su abuelo se opusiera al divorcio.
Se bajó de la silla, corrió hacia Simona y le espetó con el rostro enrojecido por la ira:
—¡Aunque no te divorcies, jamás te voy a decir mamá! ¡No quiero a una mujer mala como tú de madre!
Dicho esto, Álvaro salió corriendo.
Patricia, que adoraba a su nieto, lo siguió para consolarlo.
Al final, en el comedor solo quedaron Ulises y Simona.
La expresión de Ulises permaneció fría en todo momento. Mantuvo la vista baja durante un largo rato antes de levantar la mirada y lanzarle una ojeada a Simona.
Fue una mirada cargada de una ambigüedad sombría.
Simona enarcó una ceja, confundida, justo antes de escucharlo decir con aire de superioridad:
—Ya pagaste por lo del atropello y fuga.
Su voz sonó algo distante.
—Pero llevas varios años conmigo. Aunque no hayas aportado nada de valor, por lo menos te has esforzado. No voy a cortar lazos contigo. Además, el abuelo tampoco está de acuerdo.
Su tono era tan condescendiente que Simona no pudo evitar fruncir el ceño.
Ella, que tanto amaba el dinero y el poder, estaba dispuesta a renunciar a su posición como la señora Gracia solo para ayudarlo a superar esta crisis.
Incluso sintió una punzada de culpa.
—¡Deja de pensar en el divorcio todo el tiempo!
Dicho esto, Ulises se levantó y se fue.
Simona observó su espalda mientras se alejaba, con el ceño fruncido.
No entendía por qué Ulises no aceptaba el divorcio, pero el asunto era urgente y debía resolverlo cuanto antes.
***
Fue una noche de insomnio.
Simona dio vueltas en la cama durante mucho tiempo sin poder conciliar el sueño.
Aunque no había salido de la mansión de la familia Gracia, los insultos en internet llovían a cántaros. Durante todo el día, las notificaciones de su celular no habían cesado.
Esto la llenaba de temor por su futuro.
Si permitía que la opinión pública siguiera escalando de esa manera, la acusación de atropello y fuga quedaría grabada en la mente de todos. En el futuro, por más que diseñara la ropa más increíble, sería rechazada.

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