Entrar Via

Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 303

Carla echó un vistazo rápido a la bolsa que le pasaron.

—¿Te la mandó Ismael?

—Sí —respondió Sonia sin mucho ánimo, acompañando a Carla a desayunar.

Durante el desayuno, Carla la miró varias veces antes de animarse a hablar.

—Anoche platiqué con tu papá sobre lo tuyo con Ismael.

—Después de lo que pasó con Isabel Hermosillo, en el círculo social hay muchos que se están burlando de su familia. Si Ismael tuviera la intención de casarse contigo, y considerando que te gusta tanto, tu papá y yo podríamos aceptar la situación. Pero él ni siquiera piensa en casarse contigo, y tú llevas cuatro años aferrada. Es momento de que pienses en ti y des vuelta atrás.

Carla intentaba convencerla con paciencia, aunque su tono dejaba ver la preocupación.

Sonia, con la cabeza gacha, apenas se atrevía a levantar la mirada.

—Tus papás ya no somos unos jóvenes, Soni...

Carla suspiró, luego continuó:

—Aunque antes tu papá y yo pensamos en acercarnos a la familia Zamudio, era más que nada para que pudieras casarte bien. Pero ahora, Ismael no está interesado en ti y la familia Zamudio va en picada. Lo que queremos es que lo pienses bien. Si no es por la persona, que sea por el dinero, pero no puedes quedarte sin nada.

En el pasado, la familia Zamudio tenía dinero.

Acercarse a ellos valía la pena, se podía aguantar.

Pero ahora...

El futuro de la familia Zamudio era incierto.

El escándalo de Isabel seguía ardiendo en redes, sin señales de apagarse.

Hasta la Universidad de Solsepia acabó salpicada, recibiendo tantos insultos en línea que tuvieron que cerrar la sección de comentarios en su página oficial.

Sonia sostuvo la cuchara un buen rato sin decir nada. Al ver la decepción creciendo en los ojos de Carla, terminó por rendirse.

—Lo voy a pensar bien.

—Eso es lo que tu mamá espera —intervino Carla, con tono persuasivo—. Justo estaba pensando en irme de viaje a Suiza. ¿Por qué no te vienes conmigo? El hijo de la señora Sofía acaba de terminar su doctorado, y también va. Podrían convivir un poco, conocerse.

Sonia tenía claro lo que ese “conocerse” significaba para su madre.

Recordó cómo Ismael siempre la evitaba, y cerró los ojos un instante antes de responder.

—Está bien.

—Entonces empaca tus cosas, salimos mañana temprano.

—Sí, un cliente me regaló media pierna de cordero de su rancho. Justo estaba pensando qué hacer con eso.

—Entonces apúrese, señor Zamudio. Por suerte hace frío y aguanta un rato más —le dijo el profesor, con prisa.

Ismael agradeció y se despidió.

No se atrevió a ir a ningún otro lado. Mientras dudaba entre ir a su casa o a la comisaría, decidió ir directo a la comisaría.

El centro de investigación quedaba cerca de la estación de policía.

Cristian Salgado justo iba saliendo, cuando vio llegar un BMW con una placa que le resultó familiar.

Todavía no identificaba al conductor, cuando Ismael se bajó del carro.

—Oficial, tengo un problema con mi carro.

Cristian observó el frente intacto del vehículo, sin rastros de choque.

—¿Qué pasó?

—Mejor venga a ver el maletero.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina