¿Qué había pasado en medio de todo esto que ella no supo?
—Eso ya no le incumbe a la señora Hermosillo —dijo mientras movía la silla de ruedas para marcharse. Echó una mirada de reojo a la persona parada en la puerta y, una vez más, advirtió—: Regresa y dile a Ismael que no me haga esperar demasiado. Ya sabes que no tengo paciencia.
En cuanto Isabel salió, Liam cerró las cortinas de la casa y ayudó a Beatriz a levantarse de la silla de ruedas.
—¿Así que la señorita planea meter cizaña entre la familia Mariscal y los Zamudio?
—Ajá —contestó ella con desgano—. Si el agua no está turbia, ¿cómo voy a colarme?
¿No que Carlota andaba tan ilusionada con Ismael?
Cuando regrese y descubra que Isabel y Regina ya se volvieron enemigas, ¿cómo se sentirá?
Aquella muchacha que antes se plantaba frente a ella, tan orgullosa, diciéndole que era una inválida… ahora Beatriz quería arrancarle la máscara con sus propias manos.
Exponerla frente a todo mundo. Dejarla desnuda ante la mirada de todos.
—Ve, haz lo que te pedí...
Liam se inclinó hacia Beatriz, escuchó sus palabras y se le marcó una ligera sonrisa, los ojos brillando con una chispa de emoción.
—Enseguida lo hago.
...
[¿Supieron? Carlota regresa. Dicen que no puede olvidar al señor Zamudio y que vuelve para buscar el amor verdadero.]
[¿No que se había ido al extranjero?]
[Ya nada es como antes. Antes irte fuera era algo especial, ahora cualquiera puede salir del país. Sin el apoyo de la familia, ¿quién logra ser alguien allá?]
[¿Entonces qué, dio vueltas por el mundo y al final se dio cuenta de que aquí está mejor? ¿Dejó atrás su orgullo y vuelve con la cabeza baja?]
[Yo también creo. —alguien apoyó—]
[¡Pues yo digo que tiene chance! Todos saben lo de Beatriz: por salvar al señor Zamudio quedó en silla de ruedas, y la familia Zamudio solo se casó con ella por agradecimiento. Ni se quieren tanto, dicen que Beatriz casi no sale y ni le importa Ismael. Ahora que regresa Carlota, la de toda la vida, el impacto será total.]
—No he escuchado nada oficial.
—Pero si vuelve, pues vuelve.
—Mientras Ismael no se divorcie de Beatriz, todavía tienes chance.
Sonia se limpió las lágrimas y miró a Gregorio, llorando sin poder contenerse.
A sus veintitantos años, Sonia era una chica que no soportaba las tormentas de la vida.
Gregorio, incapaz de resistirse a las súplicas de su hermana menor, terminó llevándola al Grupo Zamudio.
Apenas llegaron, Izan les informó que Ismael no estaba.
—¿A dónde fue?
—El señor Zamudio fue al aeropuerto a recibir a alguien.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina