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Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 652

—Buenas tardes a todos. Soy Regina, gerente del departamento de estrategia del Grupo Mariscal. Estoy aquí para hablar sobre lo ocurrido…

Beatriz estaba sentada en su escritorio, comiendo con la cabeza gacha el desayuno que Valeria le había preparado.

Comía con delicadeza, a pequeños bocados.

Como si la conferencia de prensa en la pantalla de la computadora no la afectara en lo más mínimo.

Levantó la cuchara para llevarse un poco de sopa a la boca, pero debió de estar muy caliente, porque siseó por lo bajo y la volvió a dejar en el plato.

Justo cuando iba a tomar una servilleta, Rubén ya se le había adelantado y se la estaba ofreciendo.

—Gracias.

—Si está caliente, come más despacio.

Beatriz asintió con la cabeza, portándose como una niña buena.

Tomó la cuchara de nuevo y sopló la sopa para enfriarla.

Sus largas pestañas se proyectaban sobre su rostro, parpadeando como las alas de una mariposa que lo llamaban.

Sus mejillas suaves y redondas despertaban un deseo casi irrefrenable de morderlas.

Rubén recordó un video que Vanesa Tamez le había enseñado unos días atrás.

Un gatito estaba tirado en el suelo panza arriba sin hacer absolutamente nada, y aun así, los humanos sentían que los estaba seduciendo.

En ese momento, comprendía perfectamente ese sentimiento.

Rubén se giró un poco, apartando la vista de Beatriz.

Ella levantó la cabeza, algo extrañada, y lo miró.

—¿Qué pasa?

—Nada, tú come.

El hombre se levantó y se acercó a la ventana, contemplando el mar de rascacielos.

Entre los huecos, se podía vislumbrar a lo lejos Capital Futuro.

Parecía estar muy cerca, pero si se iba en carro, entre curvas y rodeos se tardarían unos veinte minutos.

Abajo, los periodistas aún no se habían dispersado.

En la azotea, la tensión seguía en el aire.

***

La ropa de Helena se había mojado y secado varias veces. Vio a Liam sentado en el borde de la azotea, completamente exhausto.

Corrió hacia él casi al instante para jalarlo hacia atrás. Al caer al suelo, el áspero cemento le raspó el brazo.

Los policías se acercaron para separarla, rodeando a Liam en una mezcla de contención y protección.

—Gracias. ¿Ha subido alguien de la dirección?

—Todavía no. Helena, ¿le preocupa que la señorita Beatriz le pida cuentas?

La pregunta inquisitiva de su colega la despertó de golpe.

No por nada se decía que en los negocios no hay amigos.

Había demasiada gente esperando quedarse con su puesto.

Helena bebió un sorbo de agua y sonrió.

—Solo preguntaba por curiosidad.

La otra persona notó su actitud defensiva y se retiró con torpeza.

La empresa era un caos y nadie prestaba atención a la planta alta. Solo los miembros del consejo y el personal de secretaría sabían que Rubén había llegado y se había ido.

La conferencia de prensa de Regina logró calmar bastante a la opinión pública.

Claro que el tema seguía en boca de todos.

Por la tarde, Cristian llegó a la comisaría desde su casa.

***

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