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Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 842

—¿Qué? ¿Rubén te fue infiel?

—Es una suposición.

—Esa suposición no es válida. Ponerse a imaginar esas cosas es como amargarse la vida a propósito —dijo Beatriz con indiferencia—. Me niego a responder tu pregunta hipotética.

—¡Ay, qué pesada eres!

—¿Quién es la pesada aquí? Seguro que me estás ocultando algo, si no, no estarías con estas cosas...

Beatriz sentía que algo no cuadraba con Luciana. Desde que había vuelto del baño, estaba demasiado empalagosa, como si no estuviera en sus cabales.

Liam, que siempre estaba alerta, en cuanto escuchó la palabra «suposición», sacó su teléfono y empezó a buscar cualquier chisme sobre Rubén.

Y, para su sorpresa, encontró algo.

Aprovechando que Beatriz se detuvo en un semáforo en rojo, le pasó el teléfono.

Un escandaloso artículo de la prensa rosa de Maristela apareció ante sus ojos en letras enormes.

「El señor Tamez y la señorita Corrales reviven su antiguo romance」.

El titular la sorprendió, pero solo por un instante. Si la protagonista del chisme hubiera sido cualquier otra persona, tal vez se lo habría creído un poco. Pero siendo la señorita Corrales, le pareció que la historia tenía menos credibilidad que la de Luciana cazando moscas en el baño.

Cuando el semáforo cambió, Beatriz le devolvió el teléfono a Liam.

Ambos la observaban fijamente, sin querer perderse ni el más mínimo gesto de su rostro.

Pasó un semáforo, y al detenerse en el segundo, Luciana finalmente preguntó:

—¿Ni siquiera te enojas?

—Es falso, ¿por qué habría de enojarme?

—Luciana tiene razón, deberías ir a echar un vistazo.

—¿No dices siempre que para ganar la partida, hay que estar en el tablero?

Beatriz guardó silencio.

¿Cómo explicarles que nunca había considerado su matrimonio como una partida de ajedrez? Primero, porque su habilidad para el juego no se comparaba con la de Rubén. Y segundo, porque a quien se quiere ir, no hay forma de retenerlo.

—Hay un vuelo en una hora. Si sales ahora, llegas justo a tiempo. ¡Anda, anda...!

Beatriz no pudo evitar reírse de la insistencia de Luciana.

—Mejor compra dos boletos, así te llevo para que veas el circo en primera fila.

Los ojos de Luciana se iluminaron al instante.

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