A Luciana le encantaba la idea de ir a ver el drama en vivo, pero como investigadora, necesitaba un permiso especial para salir de la ciudad, y para cuando se lo autorizaran, el chisme ya se habría enfriado. Así que desechó la idea.
Sin embargo, no se sentía tranquila dejando que Beatriz fuera sola. Por eso, esa noche, Liam la acompañó en el vuelo de regreso.
Tal como había dicho Luciana, cuando las cosas pasan, hay que resolverlas. Ni el apellido más ilustre puede escapar a esa realidad.
¿Quién dijo que agarrarse del chongo era solo para la gente común?
***
En el salón de la familia Tamez, el ambiente era tenso. Rubén, con una expresión sombría, estaba sentado transfiriendo datos con su teléfono. Joaquín lo ayudaba, agachado frente a una laptop, y apenas había avanzado a la mitad del proceso.
Era raro que todos los mayores de la casa estuvieran presentes, y la tensión era tal que nadie se atrevía a hablar.
Luna leía las noticias en su tablet, con los labios apretados y un brillo asesino apenas perceptible en su rostro envejecido.
Pero como el abuelo aún no se había retirado a descansar, se contenía de decir muchas cosas. Un hombre de más de noventa años teniendo que presenciar las discordias de sus hijos... era una situación lamentable.
Ella no era capaz de hacer algo que pudiera herir así a un anciano, ni tenía la intención de hacerlo. Pero estaba furiosa.
Su hijo ya tenía más de treinta años, era un hombre casado y a punto de ser padre, y aun así la prensa rosa se atrevía a difamarlo de esa manera.
Luna dejó la tablet sobre la mesa.
—Espera y verás, la gente de la otra rama de la familia no tardará en aparecer.
—No vendrá —dijo Osvaldo, quien rara vez intervenía en las disputas familiares. Tanto él como Eugenio Tamez siempre se habían mantenido al margen de los conflictos entre sus esposas e hijos, precisamente para evitar que las cosas se salieran de control y los hermanos no pudieran volver a mirarse a la cara—, no tiene suficientes cartas para negociar, así que venir no le serviría de nada.
—Ariel ya se cansó de su vida de excesos y quiere sentar cabeza. Dafne ha venido a verme varias veces para que le consiga un puesto.


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