Renán miró con euforia a Selena y Andrés, que seguían concentrados en el desafío.
—Ya perdieron. No sigan haciendo esfuerzos inútiles. ¡El ganador de hoy soy yo!
—Renán, aunque hayas terminado, no puedes molestar a los demás concursantes —le advirtió la directora.
—No los estoy molestando, solo les hago saber que no necesitan esforzarse más. La victoria es mía.
En ese momento, Selena terminó en segundo lugar, seguida por Andrés en tercero. Ninguno de los dos se había dejado afectar por las provocaciones de Renán.
Melibea los observó con gran satisfacción. Aunque no fueran los primeros, no se habían distraído y habían seguido concentrados en completar el desafío.
—Ya tenemos tres niños que han finalizado. Esperemos un poco más a los demás.
En ese intervalo, Renán continuó mirando a Andrés con aire de superioridad.
—Perdiste contra mí. Prepárate para ladrar como un perro.
—¿Nadie te ha dicho que cantar victoria antes de tiempo trae mala suerte?
Justo entonces, Selena le hizo una seña a Andrés, y la cara de su hermano se iluminó.
—Hermanita, ¿es en serio?
Andrés sonrió y le dijo a Renán:
—¿Y todavía tan contento? Tu cuarta ruta de la izquierda está mal, y aun así te atreves a celebrar.
—¡Disparates! ¿Tú qué sabes? ¡Es imposible que me haya equivocado!
Aunque lo negó rotundamente, la ansiedad lo invadió. Miró su respuesta en la pantalla. ¡No podía estar mal!


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