Brando miró fijamente a Claudia. —¿Así es como educas a Reni? A partir de ahora, no te metas más. ¡Yo me encargaré de su educación!
Claudia se alteró y, con el rostro lleno de disgusto, replicó: —¿Qué quieres decir con eso? ¿Crees que lo he educado mal?
—Desde hoy, no volverás a intervenir en los asuntos de mi hijo.
—Brando, ¿cómo puedes hacerme esto?
Claudia estaba histérica, pero Brando tomó a Renán de la mano y se dispuso a marcharse.
—¿A dónde piensas llevarlo? —le gritó Claudia, indignada—. ¿Acaso quieres llevarlo con Melibea? De nada servirá. Ella ya se consiguió a Salomón y, por los hijos de él, es capaz de lastimar al suyo. Hace mucho que los abandonó a ustedes.
El corazón de Brando se estremeció. Se giró para mirar a Claudia y dijo: —¿Por qué se fue? ¿Por qué abandonó incluso a su hijo? Tú lo sabes mejor que nadie.
Claudia estaba furiosa. Brando estaba completamente embrujado por esa mujer. ¿Será que no soportaba ver a Melibea con Salomón?
—Brando, ¿qué intentas decir? ¿Por qué la proteges? ¿No que la despreciabas desde el fondo de tu ser? Es solo la hija de un ludópata. ¿No fuiste tú quien dijo que no era digna de educar al futuro heredero del Grupo Ortega y por eso me lo confiaste? ¿En qué me equivoqué? Lo estoy educando para que sea un heredero competente. ¿Dónde está el error?
—El error fue mío. Lo que él necesita ahora no es aprender a ser un heredero competente, sino a respetar a la madre que lo trajo al mundo.
La mirada de Brando era gélida, pero su tono, firme.
Claudia casi pierde la cabeza. Renata intervino: —¿Qué estás haciendo? Claudia ha educado al niño de maravilla. ¿A qué viene todo esto?
Brando le dirigió una mirada fría a Renata. —Usted tampoco necesita participar más. Yo mismo educaré a Reni.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor!