Entrar Via

Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 20

—Además de lo que había en la mesa, ¿comiste algo más?

—Co... comí almendras.

—¡Eres alérgico a los frutos secos! ¿Cómo pudiste comer almendras?

—Tí... tía dijo que para ser un heredero no se pueden tener debilidades. Por... por eso tengo que superar mi alergia. ¡Dijo que como todavía soy pequeño, si como un poco ahora, cuando crezca ya no seré alérgico!

—Renán, ¿eres tonto? Te está mintiendo. Eres alérgico a los frutos secos; si comes demasiados, podrías morir.

—¡La que me miente eres tú, mami! Eres demasiado débil. Hay que esforzarse por superar los defectos. ¡Eso es lo que tía me enseñó!

Al ver a Renán aguantando el malestar, Melibea sintió una furia inmensa.

Claudia lo había manipulado hasta ese punto. Si no se llevaba a Renán de allí, moriría en manos de Claudia.

—Tómate el medicamento para la alergia ahora mismo.

—No, no quiero. Si aguanto, se me pasará. Si como un poco más, me acostumbraré.

Renán se resistía con todas sus fuerzas, negándose a tomar el medicamento.

Melibea le dio una bofetada. Renán se quedó atónito. Su madre nunca le había pegado.

Melibea le hizo tragar el medicamento a la fuerza.

—¡Eres una mala madre! ¿Cómo te atreves a pegarme? Y encima me obligas a tomar el medicamento. Yo podía haberlo superado. Tía tenía razón, lo haces a propósito para que dependa de ti y nunca crezca.

—Renán, la cabeza no la tienes de adorno. ¡Claudia te está haciendo daño, despierta de una vez!

—¡La que me hace daño eres tú! ¡Eres una mala madre! ¡Se lo voy a decir a la abuela!

—Tú no eres tan inmadura.

—No soy inmadura, pero soy mujer, y las mujeres sienten celos.

La mano de Claudia comenzó a rozar la rodilla de Brando. Dijo en un tono sugerente: —¿Acaso los hombres, una vez que han sido infieles, sienten remordimiento, sin importar si aman o no a su esposa?

—Estoy conduciendo, no juegues.

Brando eludió la pregunta. Claudia sonrió. —Mientras Melibea se queda en casa lavando y cocinando, yo te acompaño a conquistar el mundo de los negocios, luchando a tu lado. Estamos tan bien así, ¿por qué arruinarlo? ¿Por qué aceptaste que contratara chefs? ¿Y por qué insistes en que Renán respete a su madre biológica? Sabes perfectamente que yo trato a Renán como si fuera mi propio hijo.

—Ella es la señora Ortega ante el mundo. Contratar a un chef no es gran cosa. Y sé que tratas muy bien a Renán, pero ella sufrió una embolia de líquido amniótico al dar a luz. Estuvo a las puertas de la muerte. Renán no debería tratarla de esa manera.

—Brando, has cambiado. Ahora la defiendes. Ella se metió en tu cama gracias a un plan ideado con su padre ludópata. ¿Cómo puedes sentir algo por una pueblerina sucia y vulgar como ella?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor!