Renata vio el bolso Birkin junto a Blanca. Era el mismo que había visto el día anterior, pero no lo compró porque no le alcanzaba el dinero en la tarjeta. Hoy había venido específicamente por él.
¡Cómo se atrevía esa cazafortunas a ponerle los ojos encima!
Renata dijo con sarcasmo:
—Melibea, tú y tu amiga interesada, ¿mirando este bolso? ¿Siquiera saben cuánto cuesta? Vale dos millones de pesos. Si lo dañan con sus sucias manos, no podrían ni pagarlo.
Blanca notó la forma en que Renata había mirado el bolso; era obvio que lo deseaba.
No lo tenía, pero sabía su precio.
Blanca sonrió con complicidad.
—¿Sabes cuánto cuesta porque no te lo puedes permitir y por eso se te quedó grabado?
—Tú...
Renata estaba que echaba humo.
—Las que no pueden pagarlo son ustedes. Hoy vine precisamente a llevarme este bolso.
—Pues llegas tarde. Este bolso ya es de Meli.
—¡Qué ridículo! Eres una mentirosa de primera. ¿De verdad crees que Salomón le compraría un bolso de dos millones a Melibea? ¡Por favor! No es más que su canario en una jaula de oro. No va a gastar tanto en un simple juguete. Y tú, no pienses que por seguirla vas a sacar tajada. ¡Una chica debe tener un poco de decencia!
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