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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 237

El repentino gesto de Marcos sorprendió a Melibea.

—Marcos, ¿qué haces? ¡Bájame!

—No te bajaré. Nunca en mi vida.

Melibea se quedó atónita. Podía sentir la euforia de Marcos.

Él era un piloto, una persona con un fuerte sentido del honor.

Seguramente por eso estaba tan emocionado.

—¡Marcos está cargando a Melibea, qué envidia!

Las chicas del público suspiraban de envidia.

Después de todo, Marcos era guapo, un piloto de élite, y su imagen compitiendo en la pista había cautivado a miles de jóvenes.

Ahora, al verlo dar vueltas con Melibea en brazos, los corazones de esas miles de jóvenes se hicieron añicos.

Marcos estaba eufórico, más que si él mismo hubiera ganado un campeonato de carreras.

Andrés se apresuró a detenerlo.

—¡La mano de Meli está herida y tú la estás haciendo girar! Si la lastimas, te juro que te las verás conmigo. ¡Bájala ya!

Marcos pareció reaccionar y, con un movimiento suave, la dejó en el suelo.

—Melibea —dijo, algo nervioso—, ¿te lastimé? Tuve cuidado.

Melibea negó con la cabeza. —No te preocupes, sé que estabas feliz por mí.

Brando observaba a Marcos cargando a Melibea y se consumía de rabia. La persona que debería estarla levantando así era él.

Renán se quedó paralizado. ¿Entonces el primer lugar de su mamá era falso? ¿Una farsa?

Brando apartó a Renán y le dijo a Claudia con frialdad: —¿Todavía quieres seguir lavándole el cerebro a mi hijo? Te dije que no le metieras más esas ideas extrañas en la cabeza. ¿No lo entiendes?

Claudia, desafiante, replicó: —Digo la verdad. ¿Cómo podría Melibea ganar el primer lugar? Estaba gravemente herida, mientras que otros estaban en perfectas condiciones y no lograron vencerla. ¡Y ellos son los mejores competidores del mundo! ¿Crees que es posible? ¡No me creo que no haya sido una manipulación de la familia Escalante!

El rostro de Brando se ensombreció. Renán vaciló, la duda se apoderó de él.

En la arena, Iwasaki, furioso con el resultado, protestó:

—¡Es imposible! La mano de Melibea estaba prácticamente inútil, ¿cómo pudo ganar el campeonato? ¡Esto es trampa, sin duda!

Y gritó histéricamente: —Hicieron trampa en las preliminares, y ahora lo hacen en la final. Atreverse a hacer esto delante de todo el mundo... ¡la gente de Alborada es asquerosa, un país donde el dinero lo puede todo!

Jenaro se acercó a Iwasaki y dijo: —¿No estás conforme, verdad? Sé que no lo estás. Mira bien.

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