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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 246

Después de todo, lo suyo con Salomón era imposible.

—¿En qué piensas? La abuela te ha aceptado, ¿no estás contenta?

La voz de Salomón era grave, con un magnetismo difícil de resistir.

Melibea se recompuso y dijo:

—Como la doctora de la familia Escalante, me alegra que mi empleador esté satisfecho.

Melibea se apresuró a poner las cosas en su lugar. No era codiciosa y nunca desearía algo que no le pertenecía.

Salomón frunció el ceño.

—¿Quién dijo que tu empleador está satisfecho? Yo no lo estoy.

La miró fijamente. Era una mujer tan inteligente, ¿cómo no iba a darse cuenta de los sentimientos que todos le tenían? Todos querían que fuera parte de la familia, pero era ella quien no quería aceptarlo. ¿Empleador? ¿Acaso se veía a sí misma como una empleada de la casa?

—Señor, si hay algo que le incomoda, puedo cambiarlo.

Un destello de ira cruzó los profundos ojos de Salomón.

—No seas tan complaciente, no actúes con tanta cautela y, sobre todo, no me evites.

Melibea frunció el ceño. De repente, Salomón la tomó de la mano ilesa y tiró de ella, haciéndola caer sobre su regazo. La tomó por sorpresa y cayó directamente en sus brazos. En ese instante, un aroma cálido, como a sol, emanó de él e inundó sus sentidos. Esa calidez la hizo sentir segura, olvidando por un momento que debía levantarse. Sus miradas se encontraron, y sus ojos, normalmente serenos como un pozo tranquilo, finalmente mostraron una reacción. Eso bastó para calmar la irritación de Salomón.

Con una mirada seductora, le dijo:

—Estás herida. Puedes descansar en mis brazos.

Las palabras de Salomón la devolvieron a la realidad.

—No es necesario. Solo me lastimé la mano, puedo caminar.

Se levantó como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Hubo un tiempo en que creyó que Brando sería su salvación y su apoyo, pero ahora entendía que nadie podía serlo. No volvería a caer en otra trampa.

—No soy de cristal —dijo con naturalidad, como si el abrazo de Salomón no hubiera ocurrido o fuera un simple saludo—. Estoy bien, no necesito un trato especial. No se preocupe.

Capítulo 246 1

Capítulo 246 2

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