Tras la intervención de los médicos, Renán estaba fuera de peligro, aunque todavía se sentía mal.
Se aferró con fuerza a la mano de Melibea y dijo: —Mami, no me dejes, Reni se siente muy mal.
—Si sabías que te ibas a sentir mal, ¿por qué lo comiste?
—Porque Reni sabe que mami se preocupa por él. Si Reni se enferma, mami se quedará a mi lado.
Las palabras de Renán llenaron a Melibea de amargura.
Su pequeña mano la sujetaba con fuerza. Brando, al ver la escena, se sintió un poco más tranquilo.
Sabía que ella no podría irse.
...
En la mansión Escalante.
Petrona había ordenado a los sirvientes que prepararan un suntuoso banquete.
—Bisabuela, ¡qué festín el de hoy!
—Mamá, ¿tú organizaste todo esto? Se ve delicioso.
—Sí, pero ¿por qué no ha llegado todavía?
—Debería estar al caer, ya había regresado.
Toda la familia Escalante esperaba la llegada de Melibea, pero la mesa estaba puesta y la comida lista, y ella no aparecía.
Petrona frunció el ceño. —¿Por qué no ha venido? Que alguien vaya a buscarla.
Blanca también estaba extrañada. ¿No habían vuelto juntos hace un rato? ¿Por qué se tardaba tanto?
Salomón tampoco había llegado. ¿En qué estaban ocupados esos dos para no venir a comer?
—Mamá, mandaré a un sirviente a buscarlos de nuevo.
En ese momento, apareció Salomón.
Blanca preguntó con urgencia: —Salomón, ¿por qué vienes solo? ¿Dónde está Meli?
—Se fue.



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