Al escuchar eso, la ira de Melibea se disipó un poco. Al menos el niño no había mentido en ese momento.
Renata, por su parte, sintió que iba a explotar de rabia.
¿Acaso ahora tanto el padre como el hijo habían perdido la cabeza?
Primero, Brando quería volver con Melibea. Justo cuando por fin había logrado que aceptara casarse con Claudia, ahora el niño salía con esto.
¿Qué le pasaba por la cabeza para venir a buscar a Melibea y pedirle que fuera a su reunión de padres? ¡Sus reuniones siempre las había atendido Claudia!
En ese momento, el rostro de Claudia se ensombreció terriblemente. No podía creer que, en tan poco tiempo, Melibea también le hubiera arrebatado a Renán.
Al notar la expresión de Claudia, Renata se apresuró a jalar a Renán hacia ella.
—A tus reuniones siempre ha ido Claudia, ¿por qué le pides a esta mujer que vaya? Ella y tu papá ya se divorciaron, ya no es tu mamá. Va a ser la madrastra de otros niños, ¿aún no entiendes la situación?
Renata fue muy dura. Renán nunca había visto a su abuela tan furiosa con él.
—Renata, la vejez no le da derecho a difamar a la gente —dijo Melibea.
Renán miró a su padre.
—Papi, dile a la abuela que no sea tan mala con mami. Si no, no querrá venir a mi reunión.

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