Blanca miró a Melibea.
—Meli, ¿estás bien?
—Estoy bien —respondió Melibea.
Luego, Blanca se dirigió a Leira.
—No deberías haber venido sola. Meli estaba muy preocupada.
Cuando Melibea se enteró de que Leira había ido a confrontar a Brando, se alarmó. Blanca, sabiendo que seguramente las maltratarían, reunió a su gente para acompañarlas, pero llegaron tarde.
Esa gente era realmente despreciable.
Leira bajó la cabeza.
—Lamento haberla preocupado, señora Escalante.
Al oír a Leira llamar a Blanca «señora Escalante», Renata y Claudia se quedaron perplejas.
¿Señora Escalante? ¿Qué clase de tratamiento era ese?
¿Por qué Leira llamaría a esa mujer «señora Escalante»?
De repente, Renata se echó a reír.
—¿Cómo la has llamado? ¿Señora Escalante? ¡Qué ridículo! Melibea, te lo dije, ten cuidado con tus amigas, vigílalas de cerca, pero no me hiciste caso. Ahora ya ves las consecuencias. Te han robado al hombre, ¿eh?
Claudia añadió con aire de suficiencia:
—Una mujer divorciada y con un hijo como tú no tiene futuro. Con suerte encuentras a alguien que te acepte, y resulta que tu mejor amiga te roba a Salomón. ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Compartirlo con ella?
Blanca se acercó y le dio una bofetada a Claudia.
—¿Qué ladras, cosa inmunda?
Claudia, abofeteada, intentó devolver el golpe, pero su mano fue interceptada en el aire.
—¿Pero quién eres tú? ¡Qué sarta de estupideces! No eres más que la amiga de Melibea. ¿A qué juegas haciéndote pasar por una dama de la alta sociedad?
Blanca levantó una mano y se dirigió a los guardaespaldas que estaban detrás de ella.
—Hay una tonta que cuestiona la identidad de su señora. Díganle quién soy.
Con voz potente y sincronizada, los guardaespaldas declararon:
—La madre del presidente del Grupo Escalante, Salomón Escalante. La matriarca de la familia Escalante, la señora Blanca.
Sus voces resonaron al unísono, como si atravesaran los tímpanos de Renata y Claudia.
Se quedaron paralizadas. ¿Habían oído bien? ¿Los guardias habían dicho que esa mujer era Blanca, la madre de Salomón Escalante? ¿Del Grupo Escalante?
¡Era una broma! ¿La madre de Salomón tenía ese aspecto? ¡Imposible! Parecía una joven de apenas veinte años. ¿Cómo podía ser la madre de Salomón? ¡No podía ser!
¿Quizás era su madrastra? Pero habían oído que el padre de Salomón había muerto hacía muchos años. ¿De dónde salía una madrastra?

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