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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 353

Tres días después, en la mansión de los Escalante.

Renán Ortega se las había arreglado para colarse en la propiedad junto con el personal de un servicio de entrega.

La mansión de los Escalante era grandiosa y magnífica, mucho más impresionante que la villa de su familia.

Antes pensaba que vivir en una villa de millones era el colmo del lujo, pero ahora, al compararla con la de los Escalante, se daba cuenta de la abismal diferencia.

El corazón de Renán se oprimió y su mirada se ensombreció. Un pensamiento terrible comenzó a devorarlo por dentro.

«¿Será que mi mamá nos abandonó a papá y a mí por un lugar tan hermoso como este? Resulta que a ella también solo le importa el dinero».

Nacido en cuna de oro, como único nieto de la familia Ortega y futuro heredero, Renán estaba acostumbrado a tener todo lo que quería. Siempre había estado en la cima de la pirámide social, presumiendo de su estatus en el kínder. Jamás habría imaginado que en la frase «despreciar a los pobres para adular a los ricos», él terminaría del lado de los «pobres».

Pero la realidad le había dado un duro golpe.

Renán intentó consolarse. Lo más importante ahora era encontrar a su mamá y convencerla de que salvara a su abuela.

Solo ella podía hacerlo.

«¿Dónde estará mamá?». La propiedad de los Escalante era inmensa y Renán estaba completamente perdido.

De repente, vio a Salomón sentado solo junto a un estanque. Estaba en su silla de ruedas y no había nadie a su alrededor.

Ese era el hombre que casi lleva a la quiebra al Grupo Ortega. El que le había robado a su mamá. Si no fuera por él, estaba seguro de que su madre habría recapacitado y vuelto a casa.

Ella se habría dado cuenta de lo difícil que era todo sin su papá, pero este hombre la había alejado cada vez más.

¡Todo era su culpa!

Cuanto más lo pensaba, más crecía su ira. Miró a su alrededor y, al no ver a nadie, se acercó sigilosamente por detrás de Salomón.

Renán creyó que se movía sin hacer el menor ruido, pero Salomón lo había detectado desde el momento en que se aproximó; simplemente, no había hecho ningún gesto.

Renán apretó los dientes y, de repente, se abalanzó hacia adelante, intentando empujar la silla de ruedas de Salomón al estanque. Sin embargo, Salomón se movió con agilidad y fue Renán quien cayó de bruces al agua.

Capítulo 353 1

Capítulo 353 2

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