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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 381

Renata no pudo evitar poner mala cara ante los reproches de Claudia. ¡La familia Ortega había gastado una fortuna en esa boda y Claudia todavía se quejaba!

Claudia fulminó con la mirada la camioneta pickup, pero, para su sorpresa, el personal de seguridad no la disuadió, sino que corrió hacia ellas.

«¿Qué está pasando? ¿Por qué no hicieron que esa camioneta se diera la vuelta?», pensó.

En cuanto el empleado se acercó, Claudia le espetó, furiosa:

—¿Así es como haces tu trabajo? ¿Ni siquiera puedes deshacerte de una camioneta?

—La persona que la conduce dice que es un regalo de bodas de un invitado de honor y que no puede irse hasta que lo entregue —explicó el hombre, mortificado.

—¿Qué?

La voz de Claudia se quebró de la rabia. En ese momento, la camioneta se acercó, seguida por un coche pequeño.

Cuando se detuvieron, varias personas bajaron y comenzaron a descargar coronas fúnebres de la parte trasera de la pickup.

—¡¿Qué creen que están haciendo?! —rugió Claudia.

Justo entonces, acompañado por el estruendo de un motor de motocicleta de alta cilindrada, Marcos Castillo apareció ante la multitud.

—Un regalo de bodas de parte de la familia Castillo. —Señaló las coronas—. Estas flores de papel simbolizan la fragilidad de su amor. Les deseamos a ustedes, pareja de segundas nupcias, que su unión dure para siempre. Que queden bien amarrados el uno al otro.

Claudia estaba a punto de explotar. ¡¿Fragilidad de su amor?!

¡Enviar coronas fúnebres a su boda! ¡La familia Castillo lo había hecho a propósito!

Estaba segura de que Melibea les había pedido que lo hicieran para arruinar su día especial.

¡Claudia sentía que se ahogaba de la rabia!

***

Al otro lado de la calle, en una cafetería, Salomón sonrió y le dijo a Melibea:

—Parece que la fiesta ya empezó, ¿no?

Habían llegado antes y se habían sentado en el mejor lugar para observar el espectáculo: la entrega de los «grandes regalos» y las caras de Claudia y Renata, cada vez más desencajadas.

Melibea no se esperaba tanto alboroto. Realmente se lo habría perdido.

—Tú ya lo sabías, ¿verdad?

Capítulo 381 1

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