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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 389

La orden de Brando de continuar con la boda le pareció a Melibea completamente ridícula.

Realmente la había elegido a ella, sin dudarlo.

En ese momento, la policía se acercó para llevarse a Claudia.

Brando la protegió con firmeza y, con una mirada sombría, dijo:

—La ley debe tener algo de humanidad. Además, aún no ha sido declarada culpable. No nos negamos a cooperar con la investigación. Hoy es el día de nuestra boda, y solo pedimos un minuto para intercambiar los anillos. Una vez que terminemos la ceremonia, cooperaremos con ustedes.

Los policías intercambiaron una mirada y uno de ellos asintió.

—Intercambien los anillos, pero dense prisa. No se demoren.

La multitud estalló en murmullos. ¿De verdad iba a continuar la boda?

—Brando, tengo miedo —dijo Claudia con voz lastimera—. El poder de la familia Escalante es inmenso.

Brando le arregló el velo con delicadeza.

—No temas. Por muy poderoso que sea, las leyes no las escribe la familia Escalante. Salomón no puede hacer lo que le plazca. ¡No permitiré que te acuse de un crimen tan grave como el asesinato de tu propio hermano y se salga con la suya!

Melibea observó cómo Brando le arreglaba el velo a Claudia. Qué hombre tan tierno.

Pero su ternura siempre fue solo para Claudia, aunque él insistiera una y otra vez en que solo la veía como una cuñada.

¿Ni siquiera a él le parecía ridículo lo que decía?

Claudia abrazó a Brando con fuerza y lanzó una mirada desafiante a Melibea.

Solo ella le importaba a Brando. Ahora mismo intercambiarían los anillos y completarían la ceremonia.

¡A partir de ese momento, sería la esposa de Brando!

«¡Que esa exesposa se largue de una vez!», pensó.

Al ver a Brando y Claudia abrazados, los invitados comenzaron a cuchichear.

—¿Este novio no está bien de la cabeza? Cómo puede tratar como a una princesa a una víbora que se atrevió a conspirar contra su propio hermano. ¡Está ciego!

En ese momento, un asistente les entregó un par de alianzas.

Claudia tomó rápidamente un anillo y se lo puso a Brando, como si temiera que un segundo más tarde él pudiera arrepentirse.

Melibea observó con frialdad cómo Claudia le colocaba el anillo. De alguna manera, esto ponía las cosas en su lugar. Ellos eran los que estaban hechos el uno para el otro.

Pero, ¿por qué demonios tuvieron que usarla a ella como un peón en su historia?

Con una mirada gélida, vio cómo Brando tomaba el otro anillo, pero su primer instinto fue mirar a Melibea.

Sus miradas se cruzaron, y Brando apretó el anillo en su mano con tanta fuerza que parecía que quería incrustárselo en la palma.

Se suponía que ese anillo era para ella.

Pero al final, ella había elegido a otro. Aunque fuera un lisiado, solo porque era más rico y poderoso que él, no había dudado en abandonarlos a él y a su hijo.

¿Cómo no se había dado cuenta antes de que era tan superficial y materialista?

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