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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 421

Andrés también se apresuró a decir:

—Bisabuela, fui yo el que se portó mal por ser un niño. Usted es una persona magnánima, por favor, no me lo tome en cuenta.

En ese momento, Selena se sintió afortunada de no poder hablar.

De lo contrario… qué vergüenza.

Melibea no se había imaginado que el enfado de la señora mayor se debía a que no podía comer con ella.

Incluso le pidió que trajera a Renán para que comieran juntos.

—Pregúntale al niño si ya comió —dijo Salomón—. Si no, tráelo para que coma con nosotros.

Melibea asintió y salió.

Blanca soltó un suspiro de alivio.

—Mamá, ¿es normal que la gente hable más lento con la edad? Casi me matas del susto. Pensé que estabas molesta porque el hijo de Meli vino a buscarla, ¿que te importaba que tuviera un hijo? Te malinterpreté.

—No hay nada que malinterpretar. Sí que me importa.

Blanca se quedó sin palabras.

—Pero ella es Melibea. Tiene un brío que me recuerda a mí cuando era joven.

La matriarca nunca mencionaba los primeros años de la nación, cuando el país sufrió la invasión de la gente de Iridio y los campos se cubrieron de cadáveres.

Ante el bloqueo iridiano, ella había organizado una flota para transportar en secreto penicilina y otros suministros estratégicos al frente. Una hazaña casi suicida que forjó su leyenda.

Ahora, en tiempos de paz, Melibea, enfrentándose a la provocación de una competidora de Iridio y a pesar de tener una mano lesionada, había ganado la competencia, trayendo honor al país.

Ambas amaban a su patria por igual. ¡Esa Melibea era, sin duda, una Escalante!

***

En la sala de estar de la familia Escalante.

—Reni, ¿pasó algo por lo que viniste a buscarme?

Melibea estaba muy preocupada por Renán. La situación en la familia Ortega debía ser un caos en ese momento.

—Mami… la abuela y papá están muy mal. Ellos…

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