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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 474

Sin embargo, Melibea respondió con calma:

—Tiene razón, no soy buena y no pensaba ayudarla. Pero usted, que siempre ha sido tan orgullosa, ¿puede soportar que toda esta gente que pasa la mire así?

Las palabras de Melibea fueron como una daga en el corazón de Renata. Era cierto, para alguien tan altanera como ella, ser objeto de burla era peor que la muerte.

—¡Melibea, eres un ave de mal agüero! Nunca debí permitir que entraras en mi familia. Si no lo hubiera hecho, ahora no estaríamos sufriendo esta desgracia.

Renata ladraba como un perro rabioso.

—Según el feng shui —dijo Melibea, imperturbable—, durante los cinco años que estuve en la familia Ortega, todo prosperó y se hicieron cada vez más ricos, lo que demuestra que yo era una estrella de la suerte. Después de que me divorcié, la familia sufrió esta catástrofe. ¿Cómo puede decir que soy un ave de mal agüero? ¿No demuestra eso aún más... que soy una estrella de la suerte?

Melibea hablaba con tal serenidad que Renata se quedó sin palabras, boquiabierta por la rabia.

—¡Tontos! —exclamó Marcos, emocionado—. Echaron a su estrella de la suerte, ¿a quién más iban a arruinar si no a ustedes?

Los dos matones de la puerta pensaron que no había sido una pérdida de tiempo quedarse allí. ¡Esto era muy entretenido!

—¡Melibea, no cantes victoria! —gritó Renata, furiosa—. Te lo advierto, Renán te odiará a muerte. Destruiste a la familia Ortega. Cuando vuelva, ¿cómo va a enfrentar este desastre? ¿Qué va a hacer? Se suponía que era el heredero del Grupo Ortega, alguien importante, ¡y tú arrastras a tu propio hijo al lodo! ¡Una persona como tú no merece ser madre!

—Si Renán no puede ser el heredero del Grupo Ortega es porque su padre, Brando, no tuvo la capacidad de mantener el negocio familiar. ¿Qué tengo que ver yo con eso? El patrimonio de la familia Ortega no se perdió por mi culpa.

Al oír esto, Renata casi vomitó sangre.

Marcos, a un lado, le echaba porras a Melibea como un fanático. ¡Así se hablaba, sin dejarse chantajear moralmente!

Justo en ese momento, llegó Brando. Le habían avisado que los de la hipoteca estaban en su casa, y corrió para llevarse a su madre. Pero al llegar, se encontró con esa escena.

Capítulo 474 1

Capítulo 474 2

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