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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 508

Blanca apartó a Claudia de una patada.

—Lárgate de aquí. No ensucies el suelo que pisa Melibea.

Luego, se dirigió a Lando y Ximena.

—Y ustedes, recuérdenlo bien: se atrevieron a engañarnos de esta manera. Haremos que el Grupo Calderón pague por esto. Meli, vámonos. ¡No interrumpamos los preparativos del funeral de la familia Calderón!

Dicho esto, Blanca tomó a Melibea para marcharse.

Ximena, sin embargo, se arrastró por el suelo hasta los pies de Melibea y, agarrándole la pierna, le suplicó:

—Señorita Cepeda, lo siento. Sé que mi hija la maltrató en el pasado y que nosotros, en casa de los Ortega, no la tratamos bien, incluso la menospreciamos. Fue nuestro error, nuestro error.

»No supe educar a mi hija, permití que pasara aquella cosa tan sucia con Brando y, después de que ocurriera, tampoco la corregimos. Es nuestra culpa como padres.

»Lo siento, de verdad lo siento, pero mi hijo es inocente. Le ruego que lo salve.

—Señorita Cepeda, le suplico que salve a mi hijo. Usted es doctora, tiene un corazón compasivo. Si lo salva, haré lo que sea que me pida.

Lando y Ximena lloraban a lágrima viva, mientras Claudia mantenía su falsa actuación a un lado.

—¡Melibea, por favor, salva a mi hermano!

—Ustedes sigan llorando —dijo Blanca—. Lloren más fuerte, así su hijo se sentirá un poco más tranquilo en su camino al más allá. Nosotros no vamos a seguirles el juego. ¡Qué mala vibra!

Blanca tiró de Melibea para irse, pero ella la detuvo.

—Espera un momento.

Esas tres palabras hicieron que Blanca explotara.

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