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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 526

A Claudia se le demudó el rostro. Conteniendo el pánico, dijo:

—No, yo no le hice daño a mi hermano. Hermano, no te puedes ir.

»Si te vas, alguien querrá lastimar a tu hermana. Soy tu hermana más querida. ¿Cómo puedes irte y dejarme sola? Tienes que despertar y decirles a papá y a mamá que no fui yo quien te hizo daño.

En ese momento, Ximena intervino, furiosa:

—Así que… mi hijo despertó hace un momento solo para limpiar el nombre de su hermana.

Ximena tomó la mano de Claudia, que lloraba desconsoladamente, y le dijo:

—Claudia, tu hermano de verdad te quiere mucho. Estaba a punto de irse, pero hizo un último esfuerzo por despertar y demostrar tu inocencia.

—¿De… de verdad? —tartamudeó Claudia.

Ximena, protegiendo a Claudia, gritó:

—¡Dejen de acusar injustamente a mi hija! Mi hijo despertó hace un momento, se lo pregunté y me dijo que no fue su hermana quien lo lastimó. ¡Dijo que no fue ella! ¡Ustedes son los que están tratando de incriminar a mi hija!

Ximena miró a Melibea con los ojos inyectados en sangre y le espetó, llena de ira:

—Melibea, nunca debí confiar en ti. Tu único deseo era ver a mi hija en la cárcel. Decías que podías salvar a mi hijo, pero en realidad querías matarlo, y yo te creí. ¡Qué estúpida fui! Por suerte, mi hijo, por el bien de su hermana, usó su último aliento para despertar y contarnos la verdad. De lo contrario, ¡nos habrían engañado por completo!

»¡Melibea, te juro que pagarán por esto! ¡Pagarán con su vida la de mi hijo!

Melibea no dijo ni una palabra. Nadie sabía qué estaba pensando.

Salomón, protegiéndola, intervino:

—Investigaremos a fondo cómo murió Ismael y les daremos una explicación. Pero si se atreven a tocar a Melibea, ¡me temo que el panteón de la familia Calderón no será suficiente para enterrarlos a todos!

La actitud imponente de Salomón era intimidante.

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