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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 86

—¡Qué insistente eres, cállate ya!

Renán estaba furioso. La maestra intentaba calmar la situación, pero el sentido de justicia de los niños ya se había encendido.

Todos querían ayudar a Renán a encerrar a su "mamá mala".

—Aunque apenas nos conocemos, lo hago por tu bien. A menos que estés mintiendo. Que tu mamá nunca te haya pegado y por eso no te atrevas a ir con la policía.

—¿Mentir? No creo. Mi mamá me enseñó las fotos de sus heridas. Se veía que le habían pegado muy fuerte.

—Mi mamá me las enseñó también y me dijo que tenía que portarme bien, o me pegarían.

El rostro de Renán se ensombreció. Las maestras se miraron entre ellas, incómodas. Ellas eran las que cuidaban de Renán y sabían perfectamente si tenía heridas o no. Nunca le habían visto ninguna, pero en las noticias aparecía cubierto de marcas.

Sabían que era falso, pero era un asunto de la poderosa familia Ortega. No se atrevían a decir nada, pues no solo perderían su trabajo, sino que podrían meterse en problemas graves.

Renán gritó furioso: —¿Y tú quién te crees? ¡No te metas en mis asuntos!

—Todos nos preocupamos por ti, ¿por qué te pones así? Tu mamá te ha pegado de forma terrible, y te ayudaremos. Pero si no te pegó, entonces estás acusando a tu propia madre delante de todos. Eso es no tener corazón.

—¡No necesito que te metas en lo que no te importa!

—No hay necesidad de decir más. Solo déjanos ver las heridas en tu cuerpo, y sabré si estás mintiendo o no.

Durante la transmisión en vivo, las heridas en su cuerpo habían sido creadas con maquillaje especial.

Ahora ya no tenía nada. Después de todo, era el joven heredero de la familia Ortega, ¿quién se atrevería a cuestionarlo?

¡No esperaba encontrarse con un niño nuevo tan insolente!

En la mansión Escalante.

—Señor, el joven amo se peleó con otro niño en el kínder.

Cuando el mayordomo informó a Salomón, este permaneció muy tranquilo.

—Entendido.

En el kínder.

La maestra se sorprendió al ver llegar a Melibea.

No le habían notificado a ella, y además, la abuela de Renán les había ordenado específicamente que no la dejaran acercarse.

Había dicho que Melibea y Brando ya estaban divorciados, que la custodia del niño pertenecía a la familia Ortega, y que no debían permitir que Melibea viera a Renán para evitar que intentara secuestrarlo.

—Señorita Cepeda, ¿qué hace usted aquí?

—¿Renán se peleó en la escuela? Vengo a ver qué pasó.

—Notificamos al padre del niño. Él nos insistió mucho en que no podíamos permitirle ver al niño. Tememos tener problemas. Por favor, retírese. El padre vendrá a encargarse de todo.

La familia Ortega era realmente cruel, impidiéndole ver a su propio hijo.

—El padre y la abuela del niño se quejarán si la ven…

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