—Además, con lo prepotente que se portó el día de tu cumpleaños, ¿a poco no lo hizo a propósito para dejarte mal?
»¡No voy a permitir que te menosprecie de esa forma!
Sabrina se quedó sin palabras. «¿De qué sirve que tú no lo permitas? ¿Acaso cree que ella te tiene miedo?», pensó.
—Pero Jorge, si haces eso, ¿qué pasará si Cecilia te busca problemas?
»Solo me preocupo por ti...
Sabrina sabía exactamente qué decir; ante palabras como esas, cualquier hombre se sentiría conmovido.
—Solo quería desquitarme por ti. Tú no te metas; si viene a reclamarme, que venga. Te juro que esto no te salpicará para nada.
Jorge se consideraba un hombre de sangre caliente; no iba a dejar que nadie pisoteara a Sabrina.
—En realidad, no estoy enojada. Al fin y al cabo, ella es más joven y todavía es muy impulsiva —dijo Sabrina, actuando comprensiva.
»Además, mi abuelo la conoce a ella y a su familia; no nos conviene terminar mal.
Aunque Sabrina decía eso, su expresión reflejaba un claro tono de resignación y victimismo.
—Pues no... no conviene —admitió Jorge, que había olvidado por completo ese pequeño detalle—. Pero tú tranquila, sé lo que hago.
Jorge creería que sabía lo que hacía, pero Cecilia opinaba todo lo contrario.
Cuando Julieta le contó en la habitación de al lado que él seguía esparciendo rumores sobre ella, la noticia la tomó por sorpresa.
Como había pasado todo el fin de semana fuera de la universidad, e incluso había faltado el lunes por la mañana, los chismes aún no habían llegado a sus oídos.
¡Pero ahora que lo sabía, no iba a quedarse de brazos cruzados!
—Pero, ¿qué fue lo que pasó en realidad? —preguntó Julieta, intrigada por lo sucedido en el cumpleaños de Sabrina.
»¿No que no ibas a ir a su fiesta porque ya tenías otros planes?
»¿Cómo es que al final sí fuiste?
Aquella vez en la cafetería, Julieta estaba sentada justo detrás de Cecilia y había escuchado toda la conversación con claridad.
Sabía muy bien que Cecilia había rechazado a Sabrina únicamente porque ya tenía un compromiso previo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana