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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1104

—Cecilia, no te dejes engañar porque el profesor Ortega esté guapo. En la Facultad de Matemáticas muchos de los maestros ya están pelones, ¡no le llegan ni a los talones a los de Medicina!

—Aquí en Medicina, tanto los profesores como las profesoras se cuidan bastante bien, tan solo verlos en clase es un deleite para la vista.

—Dime, ¿no crees que con ese ambiente podrías aprender mucho más?

Cecilia se quedó en silencio. Al ver que no podían competir en otros aspectos, ¿ahora se ponían a comparar el atractivo físico?

Era cierto que Matemáticas tenía a Enzo como la cara atractiva de la facultad, pero en Medicina muchos profesores se cuidaban y se arreglaban bastante bien.

Si se trataba de estar en un salón de clases, definitivamente la vista era mucho más agradable en Medicina.

—Piénsalo bien, Cecilia. Nuestra facultad acaba de contratar a un joven profesor que recién regresó del extranjero, y también está muy galán.

—¡Te aseguro que no se queda atrás en comparación con Valentín!

Sin embargo, tras decir eso, el directivo pareció perder un poco de confianza en sus propias palabras.

—O al menos, diría que se da un aire al profesor Ortega.

La verdad, no estaba tan seguro.

Al fin y al cabo, el rostro de Valentín era suficiente para eclipsar a cualquier profesor o alumno de toda la Universidad de Viento Claro.

—¿Tú estás en el área clínica, no?

—Pues ese profesor justamente da clases de eso, y tiene bastante renombre en el extranjero.

—Decidió regresar a dar clases para retribuir a su alma máter y a su país.

—Si te interesa, el próximo semestre podrías meter su materia.

El directivo le echó todo un rollo, pero la verdad es que a Cecilia no le interesaba mucho.

—Profesor, tengo clases en la tarde, ya me tengo que ir.

Al escucharlo, el directivo asintió:

—Está bien, ve rápido a tus clases, que no se te haga tarde.

Cuando Cecilia salió, sus compañeras de cuarto le levantaron el pulgar en señal de aprobación.

—Ceci, de verdad que no te dejas de nadie. Cuando le estampaste el plato de comida en la cabeza a ese tipo, pensé que se te iba a ir a los golpes.

Macarena realmente temía que terminaran golpeando a Cecilia.

Hasta se había arremangado, lista para agarrarse a trancazos.

—Supongo que no querrán a alguien con tan mala reputación, ¿o sí?

Era un buen punto.

A Cecilia casi se le olvidaba preguntar cuál era la postura del consejo estudiantil al respecto.

Mientras tanto, los miembros del consejo estudiantil se habían reunido a platicarlo y le informaron de todo al presidente y al vicepresidente del comité.

Algunos que se llevaban bien con Jorge estaban dispuestos a interceder por él.

Sin embargo, la gran mayoría consideraba que el hecho de que se disculpara públicamente en la cafetería mancharía la imagen del consejo.

Lo mejor era expulsarlo y no dejar que continuara con ellos.

Al final, la presidencia del consejo estudiantil llegó a un acuerdo unánime y decidió destituir a Jorge.

Jorge ya estaba en su tercer año y pudo haberse retirado con honores, nadie imaginó que su final sería ser expulsado.

Era el clásico ejemplo de alguien que cavó su propia tumba.

Cuando Jorge se enteró de su destitución, se puso furioso.

O mejor dicho, experimentó un tremendo coraje de impotencia.

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